lunes, 13 de junio de 2011

El 15-M y la Conferencia

En su comparecencia del pasado domingo día 12 ante sus correligionarios en Cataluña, Alfredo Pérez Rubalcaba manifestó que está trabajando ya en ir recogiendo ideas de cara a la Conferencia programática de septiembre, con el objetivo de "construir" el futuro "discurso político" del PSOE, "que no olvide lo que hemos hecho, pero que ponga rumbo al futuro para los próximos cuatro años".
¿Quiere esto decir algo en particular o es pura retórica? En todo caso, no debería ser solo palabrería. Personalmente no creo que lo sea. Más que nada porque el PSOE necesita como el comer ese nuevo discurso político; y lo necesita Rubalcaba.
Como ya he escrito aquí mismo, haría bien la estrella rutilante del socialismo español en beber sinceramente del 15-M. Y respecto a los indignados, ¿Qué tal si dejamos de ponernos estupendos y pedimos que el 15-M sea invitado a la Conferencia Política?

sábado, 4 de junio de 2011

Grecia somos todos

El pasado viernes Grecia se asomó de nuevo al abismo. “Aquí estamos para lo que haga falta” vino a decir el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker. Pero el primer ministro griego, Yorgos Papamdreu, paseaba su desgracia por las moquetas luxemburguesas: “Los griegos hemos hecho grandes sacrificios y aún quedan muchos por hacer, pese a lo cual los mercados nos miran con escepticismo y por eso hemos tenido que discutir un plan de apoyo financiero suplementario”
No se sabe de cuanto será la nueva inyección de pasta, pero no bajará de los 60.000 euros.
El mismo viernes, en Madrid, en el Círculo de Economía, se pronunciaban estas palabras: “Los rescates son contraproducentes. Se traspasa la deuda del sector privado al Gobierno que tiene que responder con recortes que se trasladan a los ciudadanos. Esa austeridad provoca una caía general de los salarios, del consumo y de la fiscalidad que no hace sino empeorar las cosas” No las pronunció Don Obvio ni un rojo peligroso (aunque en otros tiempos hubiera pasado por ser un activista secreto a sueldo del KGB o vaya usted a saber qué), sino el premio Nobel Joseph Stiglitz.
Uno, en su ignorancia, se pregunta si es que hay que sacrificar una generación de griegos, irlandeses, portugueses y jóvenes españoles para que las generaciones futuras puedan vivir medio bien. Pues si es así, que lo digan de una jodida vez y nos vamos todos de acampada. Y ya si eso, invitamos a los bancos y a los mercados a unas cañas: con el subsidio, por supuesto.

lunes, 30 de mayo de 2011

Reconducir el 15M

Los acampados del 15M han decidido levantar las carpas en algunas ciudades y en otras -en Madrid o en Barcelona, por ejemplo- no. ¿Significa esto que el 15M se fragmenta? No cabe tal consideración pues nunca estuvo entre los objetivos (de hecho, nunca hubo objetivos) la unidad sin fisuras.
Creo sinceramente que se equivocan los que han decidido quedarse. ¿Qué sentido tiene? ¿Sostener un símbolo? ¿dar un permanente testimonio? Ocupar la vía pública durante demasiado tiempo sin un propósito concreto, implica un desgaste rápido especialmente de los elementos más combativos y menos folclóricos y, sobre todo, en quienes piensan que tras la parte romántica de la experiencia, ha de ponerse en movimiento el sentido común y un cierto pragmatismo. Al cabo, se trata de intentar cambiar las cosas y no tanto de debatir hasta la extenuación qué hay que cambiar en particular; el riesgo es obvio: que mientras unos se dedican a intentar consensuarlo todo (como si eso fuera posible; como si no hubiéramos aprendido a estas alturas que a veces no lo es o que lo óptimo es enemigo de lo bueno), el fenómeno vaya perdiendo fuelle hasta quedar en nada. Bueno, en nada no, porque como dijo no recuerdo quien, el voluntarismo solo conduce a la melancolía; de ahí a la frustración solo hay un paso. Y la gente no está para más decepciones.
Me parece que el 15M debería volver a sus cuarteles de invierno, al lugar en donde es muy poderoso, en donde puede crecer mucho más aún: el ciberespacio. Y, como ha ocurrido en esta ocasión: hacerse presente en las plazas y en las calles con redoblada fuerza cuando la ocasión estratégica lo requiera. ¿Que para eso hace falta, precisamente, una estrategia y unos estrategas? No lo creo: al menos para aparecer en medio de la campaña electoral no hizo falta.
Es preciso salvar el 15M del deterioro. Aquí no se trata de derribar a ningún sátrapa. Aquí (y me refiero a España pero también a lo que está sucediendo en otros países europeos) los objetivos son más ambiciosos: consisten en cambiar el sistema desde dentro; es preciso reservar la artillería, dar un paso atrás para tomar impulso.
Los medios de comunicación convencionales van a estar vigilantes, pero se corre el riesgo de que pierdan el interés como sucede tantas veces con los objetos informativos que no ofrecen perfiles nuevos. Nada será igual sin embargo: los periodistas no somos distintos del resto de la gente y, ya hay quien busca cambiar las cosas también en este ámbito.
¿Y Rubalcaba qué?
La pregunta puede parecer inapropiada, claro ¿qué tiene que ver el candidato in pectore con todo esto?
Estoy seguro de que en las acampadas y en las asambleas que se han comenzado a celebrar este fin de semana pasada hay personas que no han votado al PSOE (no creo que haya ninguna que lo haya hecho al PP: por ese lado, la indignación es de otra naturaleza) pero tengo para mi que es gente, en general, de izquierdas, para entendernos. Y no hay en España ninguna formación política con capacidad real de gobernar que pueda llegar a asumir lo que dice el 15M, sino el PSOE. Si los cambios han de hacerse dentro del sistema (eso quiere el 15M) ¿quien puede materializarlos sino el PSOE? O dicho de otro modo: ¿Incluirá el partido socialista en la Conferencia Política que se anuncia y que ha de santificar a Rubalcaba y su equipo lo que está diciendo el 15M? ¿Que no está diciendo nada suficientemente articulado como para tenerlo en cuenta; eso que se da en llamar propuestas?
Si el PSOE y Rubalcaba razonan así, estarán cometiendo un error monumental y una irresponsabilidad mayúscula. O, si se quiere ver en términos puramente electorales: una estupidez supina, porque los indignados con quien de verdad lo están es con quienes les han decepcionado.

sábado, 28 de mayo de 2011

Levantar los campamentos

El movimiento 15-M debería levantar ya los campamentos. El tiempo para el uso de esa herramienta ha pasado. Fue para lo que fue y fue muy eficaz. Ahora, y a media que pasa el tiempo, resulta insostenible; y, no desde luego porque el tarugo del jefe de los mossos quiera practicar el ejercicio del poder que tiene ante gente indefensa que no responde a las agresiones o porque algunos políticos locales y regionales y  ciertos empresarios no tengan inconveniente en mentir y magnificar los supuestos perjuicios que las acampadas causan a sus negocios, al turismo y a la ciudadanía en general. Hay que levantar los campamentos porque no pueden ser otra cosa que provisionales o acabarán perdiendo su sentido reivindicativo para convertirse en un teatrillo callejero, a la larga más bien antipático.
El 15-M ha sido capaz de fijar cuatro objetivos básicos y hacerlo –lo cual es verdaderamente notable- mediante procedimientos de debate y toma de decisiones en absoluto convencionales: la reforma electoral, la lucha contra la corrupción, la separación efectiva de los poderes públicos, y un mayor control ciudadano sobre los responsables políticos. Toda una tarea titánica para la que cuenta con muchísimo entusiasmo de la gente y cierta estructura organizativa de eficacia probada. Es la hora de dar un paso más y hacer que la perplejidad de las instituciones y, en especial, la de los partidos políticos de izquierda, se torne en verdadera necesidad de contar con todas esas energías liberadas  durante unos pocos días. La izquierda aún no lo sabe pero, al borde del precipicio, todo esto es la rama a la que agarrarse.
No nos engañemos, las instituciones de la democracia formal aún no se han creído que la cosa va en serio: no lo admitirán claro, pero en su fuero interno buena parte de quienes la representan, aún creen que esto es pura efervescencia casual de la bonita utopía de cuatro perroflautas, algún intelectual pasado de vueltas y, en general, gentes bienintencionadas.
Hay que levantar los campamentos y ponerse a caminar: hacia Bruselas, hacia los parlamentos nacional y autonómicos, hacia por ayuntamientos.

martes, 24 de mayo de 2011

Congreso

Patxi López se ha adelantado y, tras él, un turbión de dirigentes regionales piden lo mismo: un Congreso Extraordinario y urgente para elegir un nuevo líder...y a toda su corte. Nada de primarias pues solo añadirían ruido dicen no pocos, especialmente las vacas sagradas. Y respecto a los aspirantes, el zorro plateado guarda un prudente silencio como corresponde a su condición y a la joven y sin embargo suficientemente preparada candidata se le ha escapado que no le pone lo del Congreso porque no se comería un colín. Más de lo mismo.
Y a mi que me gusta la idea, oyes. Más aún, me ha pasado –y perdonen la impostura- como a Luther King, que he tenido un sueño: se celebraba el Congreso de marras y triunfaba la tesis de que el PSOE , como representante más cualificado de la izquierda, hacía de la necesidad virtud y apoyándose en sus homónimos europeos y en las gentes del 15-M decidía que se puede hacer una política distinta de la del fatalismo y el sometimiento a fuerzas que nadie ha legitimado y, si eso hace que Europa se tambalee, pues sea, al fin y al cabo y después de tanto tiempo sigue a medio construir. Asumía igualmente que, tras la caída del Muro, la izquierda no ha hecho otra cosa que perder masa crítica en su cardumen ideológico y político y que, presa de una especie de complejo de culpa, se ha dedicado tan solo a edulcorar los efectos del neoliberalismo rampante allí en donde tocó poder y, en donde no lo tenía, a entretenerse en sus cosas, a gestionar su propia mediocridad.
Soñé que alguien decía en la tribuna: "muy bien, habrá que hacer una larga travesía del desierto; pues aprovechemos para abrir las ventanas y que entre el aire fresco: se lo debemos a la gente que, con la que se avecina, va a necesitar algo en lo que creer"

domingo, 22 de mayo de 2011

Gracias...y enhorabuena

El PP arrasa. Arrasa Bildu. Manda Cascos. Malos tiempos para la lírica y no porque ganen unos u otros como se comprenderá, sino porque estas cosas de laminar el mapa electoral correspondiente nunca fueron un buen presagio; claro, las dudas son mucho mayores, y sin entrar en comparaciones odiosas, como también se comprenderá, en el caso de Bildu. Ya se verá.
Pero yo de lo que quería escribir es del 15-M, por más que eso se llevó todo al protagonismo en el final de la campaña electoral, ahora lo ha perdido a favor del extraordinario resultado del Partido Popular: si todos los votos nulos y en blanco le fueran atribuibles, estaríamos ante la cuarta fuerza política. Pero eso es una tontería.
¿ue el movimiento de las plazas ha beneficiado a UPD y a IU? Es posible, pero escasamente relevante en la práctica, la verdad.

Los acampados quieren seguir. Veremos si no resultan asfixiados por la marea azul. Han adquirido sin embargo, hemos adquirido quienes nos hemos puesto de su lado, una responsabilidad: siendo así que sustancian un descontento que va más allá de cualquier opción política concreta, su función sigue siendo necesaria –puede que ahora, con un Gobierno derrotado y agonizante y un aspirante crecido, más aún- a fin de mantener saludables equilibrios.
¿Que no hay propuestas concretas como se viene diciendo? Eso no se verdad: ¿qué son sino propuestas la reforma de la ley electoral; la revisión de la financiación de los partidos; introducir criterios de progresividad en las políticas fiscales; establecer la Tasa Tobin sobre movimientos de capitales; sacar de las listas electorales a quienes estén imputados; abrir esas mismas listas, etc, etc?
Pero en todo caso, tampoco eso de presentar propuestas sería obligación estricta del movimiento 15-M. Personalmente, uno de los carteles exhibidos en la Puerta del Sol que más me han gustado es el que sostenía un muchacho y en el que se podía leer  dirigido a los políticos: “Sois nuestros empleados y os estamos haciendo un ERE” Pues sí: debería bastar con que la gente manifestemos nuestro descontento para que ellos, nuestros representantes, cambien y propongan a la gente que les votamos y les pagamos, como ha de ser ese cambio. Eso le toca ya al PP.
El movimiento 15-M ha hecho suya una viñeta de El Roto en la que se representa una gran masa de personas de colores muy diversos que enarbolan una gran bandera blanca; sobre el dibujo, una leyenda: “los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron…” No son solo los jóvenes como después de los primeros días se ha ido viendo, pero son ellos los que se pusieron en movimiento y creo que las gentes de buena fe, debemos agradecérselo.
El PP es el legítimo y brillante ganador de estas elecciones, que son locales, autonómicas y también –a qué andarnos con chorradas- un plebiscito nacional. Sería  bueno que salieran de su perplejidad y de la natural borrachera del éxito cuanto antes y explicaran cómo van a manejar este fenómeno del 15-M. Porque,  pesar de la aplastante victoria, a pesar de que -por lo visto- los españolitos no estamos por la labor de pedir cuentas al respecto de Gürtel  y otras miserias, lo que ayer les hemos dado no es un cheque en blanco; nunca lo es.

jueves, 19 de mayo de 2011

Irresponsables y necios

Esos provectos padres de la patria que son los componentes de la Junta Electoral Central acaban de poner en manos del Gobierno una patata caliente: desalojar a la gente que responde al llamado del 15-M de las plazas que han ocupado. Nunca pensé que tendría que escribir algo como esto: lo que ha de hacer el Gobierno es desobedecer la orden de la Junta, por respeto a los ciudadanos y porque con una estupidez es suficiente. ¿Qué creen esos garantes de la legalidad, esos insensatos que va a hacer la gente? ¿Irse a su casa con la cabeza gacha? Solo por esta decisión provocadora e irresponsable, deberían cesarlos a todos y que se vayan al campo de paseo o a ponerle puertas como corresponde a su necia condición
De lo que hablamos es de la libertad de expresión, infinitamente superior al derecho a reflexionar, sobre todo porque la gente, la buena gente, no tiene interés en dedicar ni un solo segundo a reflexionar, así es que la jornada al efecto tal vez sea útil para quienes están protagonizando una campaña electoral tan ramplona, estéril y antigua como ellos mismos y su forma de encarar (es un decir) los problemas de la gente reales, de la buena gente.
He estado en la Puerta del Sol de Madrid. Había de todo: eslóganes de una ocurrencia ingenua; propuestas utópicas y tal vez disparatadas; debates sobre lo divino y lo humano. Buen rollo, mucho buen rollo a pesar de todo. Había gente, buena gente de toda condición, gente joven sí, pero no solo ni mucho menos. Y no constituyen ningún riesgo para lalibertad de nadie. El contraste con las imágenes de los actos electorales se me ha hecho insoportable; sí, también allí había gente, buena gente. Pero en la Puerta del Sol, sin banderolas, sin consignas unitarias, sin lideres carismáticos, estaba la vida cotidiana detenida en un gesto de descontento, sin aspavientos pero firme, muy firme; allí no había artificio. ¿Mandarán a los guardias de la porra? Espero que el Gobierno no cometa un error tan mayúsculo. 

Pensé qué debía hacer el domingo. Votar, sin duda. En blanco, naturalmente. Y pedir cuentas todo el tiempo y a todas horas. Y entre tanto, qué mejor sitio a donde ir este fin de semana que a cualquier plaza en donde huela a dignidad.