viernes, 11 de agosto de 2017

El Prat



La empresa Eulen ganó en su día un concurso público para realizar los controles en el Aeropuerto de El Prat. Lo hizo con una oferta cercana a lo temerario, es decir, sensiblemente por debajo de los demás licitantes.

Capitalismo de manual: como hay que tener los mayores beneficios posibles a partir de esa oferta, se reduce personal y sus salarios. La consecuencia es que el servicio se resiente y los trabajadores, que están hasta allí de cobrar una mierda, trabajar más de lo pactado y de que encima parezcan ellos los responsables del lío que se arma, van y hacen una huelga, que es una cosa legal.

Además de legal una huelga es una cosa molesta para todo el mundo, pero si una de las integrantes del Comité de Empresa dice que se trata de que haya cuantas más colas mejor, es decir, de que se entere todo el mundo y de forzar la negociación (la Constitución no dice que las huelgas deben de ser una cosa de compiyoguis) se le echa encima todo dios; que si conculcan los derechos de los demás, que si deterioran la imagen de España precisamente ahora que ataca la turismofobia y tal.

Así es que el ministro guapito se dispone a pedir al ministro gordito que le pida a la magra Guardia Civil que se haga cargo. No a los mossos, que eso significaría permitir que la Generalitat tome un papel protagonista y lo mismo proclama el cantón de El Prat. Y, además, los picoletos son un cuerpo armado que cobra una porquería como los empleados de Eulen pero que no hará huelga.

Y todo esto lo paga el Estado con lo que pretendía ahorrarse cuando privatizó el servicio.

Ah. En España hubo una cosa que se llamaba sindicatos ¿o lo he soñado?

jueves, 10 de agosto de 2017

'Turismofobia'



No busquen el palabro en el diccionario porque no existe. Es una invención reciente que ha hecho fortuna, tanto que casi se ha convertido en una sección fija en los medios de comunicación. Leemos u oímos algún titular que utiliza la expresión y seguidamente nos explican, por ejemplo, que en Donosti unos chicos vestidos de payasos protestan parando un trenecillo turístico mientras lo rocían de confetis, o que cuatro descerebrados -delincuentes que deben ser perseguidos- pinchan las ruedas de un autobús panorámico o inyectan silicona en la cerradura del portal de un edifico de apartamentos turísticos de más que dudosa legalidad.

Como turismofobia lo mismo vale para un roto que para un descosido, si un turoperador alemán asegura ayer mismo que el sector turístico español está “saturado” (que hay demasiada gente y eso deteriora los servicios, vamos) https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-08-10/turismo-espana-tui-group-precios_1427462/ los telediarios nos lo cuentan sin solución de continuidad, así es que nos queda la impresión de que el operador turístico en cuestión está en una criminal conspiración contra los intereses españoles.

Es tan omnicomprensivo el concepto turismofobia que sirve para encuadrar los motivos de quien de un papirotazo estrella contra la pared la muñequita vestida de faralaes que hay encima del televisor en el apartamento de Cullera pero también para quien se manifiesta en contra de lo que está sucediendo porque está hasta los cotiledones de lo que ve y sufre cada día en la sacrosanta industria nacional.

Veáse un catálogo de conductas reprobables habitualmente denunciadaas por turismofóbicos, turismotarras o turismoflautas en general. Lo explicaba ayer en un chat privado mi amiga Sonia, de la Asociación Cultural Kali Panoa http://kalipanoa.weebly.com/compartiendo un comentario cuyo autor (lo lamento) desconozco porque parece haberse perdido en el tráfico de las redes. Odias el turismo si denuncias “que hay camareros cobrando 700 euros al mes por 12 horas de trabajo diarias, de las que sólo están dado de alta cuatro; que hay camareras de piso que acuden empastilladas a trabajar para poder limpiar 20 habitaciones diarias a 1,5 euros cada una; que los guiris borrachos se alojan en apartamentos ilegales y te vomitan tu patio; que tu alquiler ha pasado de 500 euros al mes a 900, porque al casero le es más rentable alquilar la vivienda ilegalmente por días que por meses de manera legal; que estudiaste Turismo y estuviste viviendo en dos países varios años para perfeccionar tu nivel de idiomas y que ahora el hotel donde trabajas de recepcionista te paga 900 euros al mes; que estás harta de no poder salir de tu domicilio porque las manadas de turistas en fila india tienen bloqueado el portal de tu casa; que hay una burbuja turística que ha sustituido a la burbuja inmobiliaria, sostenida en bajos sueldos y expulsión de la población local de la ciudad; que es inmoral cobrar 100 euros por una habitación de hotel, mientras se precariza el empleo hasta límites insoportables; que los beneficios del turismo, sector que no ha conocido la crisis y que los aumenta anualmente en más de dos dígitos, se tienen que repartir de manera equilibrada entre trabajadores, empresarios y ciudades turísticas; que el patrimonio histórico-artístico de nuestras ciudades no soporta la presión turística actual y que es posible que en unos años no podamos seguir viviendo del turismo porque nos lo habremos cargado por la avaricia capitalista; que el turismo debe ser un sector de futuro y no sólo de presente, que los turistas merecen visitar sitios auténticos, con vida real, y no parques temáticos y que los habitantes locales merecen poder conjugar vivir en su ciudad con el turismo...etc.”

“Es lo mismo que ocurría cuando se denunciaba que la burbuja inmobiliaria impedía que las familias normales pudieran acceder a una vivienda digna o que la construcción estaba destruyendo el patrimonio ambiental y el litoral de nuestro país. Los que lo odian (el turismo, la vivienda y lo que sea) asegura Sonia, son quienes aborrecen no acumular beneficios a costa de explotar recursos naturales, históricos y humanos...y han encontrado en la turismofobia su palabra clave para no abrir un debate”

¿Qué puedo yo añadir?

Bueno sí, que escucho voces bien intencionadas, de gentes con formación y buen criterio por lo general, apuntarse a esta falacia del odio al turismo y a los turistas. No cuento a los francotiradores que tiran sobre cualquier cosa que les huela a Podemos, CUP, Sortu o cualquier otro objeto de sus, aquí sí, fobias. Quiero pensar que es porque les da miedo de que nos pueda fallar lo poco que tenemos como país: 11,2 por ciento del PIB. Pero no deberían confundirse y confundirnos. No, no son los payasetes del trenecillo donostiarra los responsables de nada; son solo un síntoma por más que les haya caído la del pulpo de parte de autoridades, gremios relacionados y bienpensantes en general como si fueran una nueva versión de la kale borroka.

viernes, 28 de julio de 2017

Independencia


¿Quienes serían los responsables de una eventual declaración unilateral de independencia de Cataluña? Los que proclamen unilateralmente (signifique lo que signifique unilateralmente) la independencia. Obvio ¿no?

Si lo hacen contra el criterio de la mayoría, traicionarán a su pueblo. Obvio también ¿no?

Por otro lado, buena parte de quienes se oponen al ejercicio del derecho a decidir, lo hacen argumentando que en el supuesto catalán deberían votar llegado el caso todos los españoles; pero eso, que podría entenderse como una prueba de convicción democrática (así lo venden) no lo es en absoluto sino solo una coartada, pues en el improbable caso de que votaran todos los españoles y el resultado fuera la independencia, tampoco lo aceptarían Un poco menos, pero también bastante obvio.

Ambos utilizan la legalidad como el ungüento amarillo: la legalidad catalana, la legalidad del estado o española. Ambos emiten un insoportable hedor fascistóide.

Unos son la vanguardia de quienes han decidido suicidarse por un sueño quizás (y digo quizás por que no lo se, dado que no se ha preguntado) no compartido por la mayor parte del pueblo de Cataluña.

Otros son los de siempre.
 
Al frente un irresponsable de un lado y un mentiroso de otro.

Y luego están los que sin tener ni la más pajolera idea jalearon el recurso que el PP puso en su día al Estatut ante el Tribunal Constitucional y quienes, alegres y divertidos, participaron por ejemplo en el boicot a los productos catalanes cuando se planteó. O sea, parte del pueblo soberano que también es responsable de que unos y otros existan.

Una risión si no fuera porque esto puede acabar como el rosario de la aurora.
 
 

jueves, 20 de julio de 2017

Blesa


Quizás lo objetivo, lo sensato, fuera esperar a conocer el resultado de la autopsia de Miguel Blesa para escribir algo sobre su muerte. Pero en realidad da igual. Quienes suelen acusar a los demás de eso que han dado en llamar buenismo, ya empezaron ayer mismo a lamentarse de los comentarios, duros, crueles, vengativos... que como un resorte aparecieron en las redes sociales nada más conocerse la noticia; enseguida la falsa piedad, el buenismo de los no buenistas (¿o se dirá malistas?) Debe de ser que estos apóstoles de lo mejor de la condición humana no se alegraron cuando murió Franco o Pinochet, o no hubieran deseado la muerte a Hitler o a Stalin de haber vivido en la época; o jamás pensaron que Castro hubiera estado mejor muerto que vivo cuando lo estaba. ¿No es comparable? Enseguida iremos a eso.
Esta mañana mismo escuchaba a Carlos Alsina en Onda Cero editorializar sobre lo que sabemos y lo que no sabemos de Blesa o de cualquier persona que decide quitarse la vida (esa es la hipótesis más plausible en el momento en que escribo estas líneas) y concluía que acaso quien lo hace no quiere tanto morir como liberarse o, como alguien sugirió hace unas horas, hay personas que no encuentran otro modo de pedir perdón que quitarse de en medio (!)
En las novelas de Markaris, el comisario Jaritos investiga crímenes cometidos en el contexto de la crisis en Grecia. En la ficción son las víctimas de los poderosos quienes deciden tomarse la justicia por su mano y acabar con aquellos a quienes no alcanza (o estos criminales sobrevenidos suponen que no alcanzará) la de las leyes y los tribunales. Si Blesa hubiera sido asesinado, habría una lógica, novelesca si se quiere: por ejemplo, el hijo de un preferentista que perdió -porque le engañaron- los ahorros de su vida y decidió colgarse de un alcornoque ante la perspectiva de unos últimos días de miseria, se cuela en la finca de Córdoba y le descerraja un tiro con su propio rifle de caza. Fin de la historia. Triste. Lógica de novela negra. Quien jugó con fuego se acabó quemando, reza la sabiduría popular. Y una presunción fundada en la experiencia: se habría dicho que las personas de bien no podemos aceptar el ojo por ojo, pero humanamente se comprende la reacción del ejecutor. Juegos de la moral.
De esta historia que me acabo de inventar hay una parte que, en efecto, es pura ficción y hay otra que es crónica de la realidad: que ha habido suicidios de preferentistas arruinados y gente que falleció antes de poder recuperar lo que les robaron. O cosas como esta, que tampoco es ficción: https://elpais.com/ccaa/2013/12/28/valencia/1388257724_087704.html. ¿Cuantos muertos ha habido a cuenta de las preferentes? No lo se. Pero ¿en realidad importa? No, porque no es de eso de lo que estamos hablando ¿verdad? ¿Y concluiremos un vez más que de eso no hay responsables? ¿Mantendremos que la decisiones colegiadas eximen a los individuos que las toman? Cuanto tranquiliza eso ¿eh?
Personalmente me interesan más las motivaciones de esos suicidas anónimos que se colgaron de un árbol, se cortaron la venas con una cuchilla de afeitar, o se narcotizaron en el garaje con la música de fondo del rum rum de su viejísimo coche; para mi vida personal sería mucho más útil saber qué es lo que les llevó a ellos a dar el paso en el último segundo de sus vidas. Lo de Blesa, pues sí, también, pero es que nunca podré saber si en este caso lo que le hizo apretar el gatillo de su carísimo rifle de gran calibre, culata de madera noble y mira telescópica de gran precisión fue un supremo acto de soberbia, una estafa más. Y ya comprenderán que tenga dudas.
Yo sí me alegré de que desaparecieran de la capa de la tierra Pinochet o Franco porque su presencia dañina hasta el final me producía mucho asco; aunque hubiera preferido que no murieran impunes. Blesa fue un arribista, el presidente de una institución de los madrileños que gestionó como si fuera su finca y que hizo mucho daño a mucha gente humilde; pero ya estaba en capilla, ya no podía hacer más daño más que a sí mismo y a sus allegados, y eso es lo que ha hecho. Claro que no me alegro de su muerte, pero es porque si no va a pagar por lo que hizo, ya me resulta indiferente.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Aporofobia


Ayer por la mañana Gemma Nierga entrevistaba en la cadena SER a Adela Cortina y hablaban de aporofobia; como la propia Cortina explicó,  es un concepto que ella acuñó hace ya años y que la Academia aún no ha admitido. Procede del griego aporos, esto es, "el que no tiene salida, aquella persona que no nos puede ofrecer nada, el pobre" Y, como una de las bases de nuestra construcción social es el intercambio (tu me das, yo te doy) aporos nos inquieta y, por tanto, le tememos...nos produce fobia. Por ejemplo, dice Cortina, la xenofobia no es el odio al emigrante; lo es al emigrante pobre.

Como ella ha dicho muchas veces, la desigualdad creciente amenaza la democracia misma. Cortina, catedrática de Ética, lo viene explicando en sus artículos en El País, todos recomendables.

Sí, amenaza la democracia porque ataca los valores en los que se sustenta; pero, además, y como se ha dicho insistentemente, la pobreza es el resultado de la violación de un pacto tácito de no agresión. Al romperlo, los muy ricos lo son cada vez más y los pobres también hasta el punto de perder éstos el mínimo indispensable. En las viejas revoluciones todo revienta cuando se ha cebado la bomba hasta el punto crítico. El problema no es que haya ricos; lo es que lo sean a costa de los bienes (y los derechos) imprescindibles para la mayoría.

En estos días hemos sabido que la Fiscalía pide 8 meses de reclusión para dos personas que en noviembre de 2015 reventaron la puerta del almacén de un supermercado en Alicante y robaron alimentos caducados. La empresa no denunció pero el Fiscal decidió actuar de oficio.

Conocida la noticia, hay quien ha puesto el grito en el cielo comparando la actuación del ministerio público con la inacción en el caso de la agresión perpetrada por un ultra futbolero en Bilbao; como todos pudimos ver en televisión, esa especie de bestia de dos patas agredió a un joven que estaba sentado en la terraza de un bar tras preguntarle si era “pro etarra” Tampoco aquí hubo denuncia del agredido, pero el Fiscal en este caso no ha actuado de oficio.

Ya sabemos de la distinta vara de medir de la Justicia, especialmente llamativa cuando se persigue a gente sin recursos y no a un energúmeno lleno de odio.
 
Pero es que, dejando al lado el asunto de la agresión, no puedo evitar pensar que la actuación del Fiscal es especialmente perversa en el caso de Alicante. Si el nuestro fuera un sistema judicial como el que rige en Estados Unidos, un hipotético juicio contra los ladrones de comida caducada comenzaría con la mención “el pueblo contra...” Aquí no usamos esas liturgias, pero es básicamente lo mismo; aquí hablamos del “ministerio público” es decir, el representante del Estado, esto es, en una democracia, el instrumento con que se organiza el pueblo soberano...

Pareciera, sin embargo, que el Estado actúa con aporofobia, yendo más allá que el propio perjudicado pues éste considera nimio el perjuicio y hasta dice comprender la necesidad.

Y para rematar, los expertos nos explican que nuestro ordenamiento jurídico tiene previstas situaciones como estas: no habrá condena alguna si queda demostrado que los encartados actuaron como lo hicieron porque, efectivamente, no tienen ni para comer. Es decir, no basta con la vergüenza de robar comida a escondidas, deberán pasear su miseria y su dignidad rota a la vista de todos y esperar la tolerancia y la benevolencia del Estado con "el que no tiene salida, aquella persona que no nos puede ofrecer nada, el pobre"

lunes, 17 de abril de 2017

Maltrato animal

Cuando se habla sobre le tema que da lugar a este artículo, a menudo se cita esta frase de Gandhi: “ La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que se trata a sus animales" La suscribo al cien por cien.

Es posible que a ustedes este asunto les resulte ajeno. Bueno, uno no puede estar en todo, ciertamente. Pero igual les interesa saber que el abandono y el maltrato de animales en España alcanza cotas que ya inducen preocupación en las administraciones públicas. En nuestro país y de acuerdo con los estudios que hace la Fundación Affinity se abandonan unas 140.000 mascotas al año; somos los campeones de Europa en la materia. A ello se añade el maltrato, mucho más difícil de calcular, pero que abarca prácticas tales como mantener al perro amarrado durante meses o dejarlo en la parcela solo toda la semana hasta que los dueños van al chalé el viernes; ahorcar galgos cuando acaba la temporada de caza; ahogar los gatitos de una camada o tirarlos directamente al cubo de la basura; tener en casa animales más o menos exóticos que se han sacado casi siempre de manera ilegal de su entorno natural y malviven en un piso o en una jaula...y una serie de prácticas que si se las aplicaran a ustedes no dudarían en calificarlas de espantosas.
Efectivamente, en España se están realizando esfuerzos legislativos para intentar superar prácticas verdaderamente bárbaras, pero estamos aún a años luz de lo que sucede en nuestro mismo entorno geográfico y cultural. Algunos ejemplos de países con acerbos culturales diversos:

En Suiza quien haga daño a su mascota puede enfrentarse a tres años de prisión y multas que, en su equivalente en francos, alcanzan los 20.000 euros. En México los maltratadores pueden ser condenados de seis a 24 meses de cárcel. En el Reino Unido los animales tienen "derechos básicos" (alimentación, salud, bienestar…) y se castiga el maltrato con multas y hasta medio año de cárcel. En Egipto todos aquellos que maten o hieran intencionadamente a un animal pueden ser penados con hasta tres años de cárcel. En Francia la legislación es muy estricta: las multas para los agresores pueden llegar hasta los 30.000 euros y dos años de prisión. En algunos estados de USA, por ejemplo el de Nueva York, quienes maltraten, abandonen, maten o alimenten mal a una mascota tendrán que pagar una multa de 1.000 dólares y podrán pasar un año entre rejas; si el ensañamiento en estos hechos es mayor, las multas pueden alcanzar los 5.000 dólares y los años de cárcel suben a cinco. La legislación uruguaya va más allá y prohíbe, en algunas ciudades, que los animales sean utilizados en espectáculos, circos o zoológicos; las sanciones por maltrato van desde los dos años de cárcel hasta los 68.000 pesos (unos mil euros) de multa.
En realidad, si miramos hacia un horizonte que no termine en la punta se nuestra nariz, comprobaremos que la preocupación por el bienestar animal está muy extendida y es antigua.

La Asamblea General de la ONU hizo hincapié en su momento en la necesidad de "proteger el bienestar animal ...para las generaciones futuras" y estableció el objetivo de "respetar el bienestar animal", entre los " objetivos del milenio para el período 2012-2020" La ONU establece como principio fundamental que: "Los animales son seres sensibles" y que sus "bienestar debe ser respetado" Se define el "bienestar animal" como un "estado positivo de bienestar" ("físico y psicológico") cuando "el individuo está en condiciones, sano y libre de sufrimiento" Asimismo, se especifica que los "animales sensibles" son "todos los vertebrados" y "ciertos invertebrados" tienen "la capacidad de sentimientos, incluyendo el dolor y el placer" con "un nivel de conciencia elevado" Por último, se establece la obligación general para todos los Estados miembros de adoptar "todas las medidas adecuadas...para prevenir la crueldad hacia los animales y reducir sus sufrimientos"

A título más o menos anecdótico, las primeras medidas legislativas de protección animal se adoptaron en UK ( Act to Prevent the Cruel and Improper Treatment of Cattle de 1822) en Estados Unidos (New York anti-cruelty Act de 1829) y en Pakistán (The Prevention of Cruelty to Animals Act de 1890)

Ya ha llovido.

Si de poner ejemplos de bien hacer se trata, es recurrente citar el ejemplo holandés: no es cosa de ayer; en los Países Bajos llevan ocupándose de este asunto desde 1864, año en que se creó la primera agencia de protección animal. Paréntesis: es de justicia mencionar aquí la tarea inmensa que en nuestro país llevan a cabo las protectoras y organizaciones de acogida y adopción, un verdadero y admirable sacerdocio de quienes entregan su tiempo al bienestar animal; sin recursos, sin que las administraciones les presten la atención que merecen.

Pero, volviendo al ejemplo holandés: a principios del pasado siglo, se aprobaron la Ley de Protección Animal y la Ley de Salud y Bienestar Animal, que prohíbe a los dueños no brindarles los cuidados pertinentes o abusar de los mismos. ¿Qué sucede si se vulneran estos preceptos? Hacerlo está contemplado en el ámbito penal y puede ser sancionado con tres años de prisión y multa de 17.000 euros. Lo anterior más otras dos medidas como son un severísimo control de la natalidad a base de esterilizaciones (que es lo que, por otra parte recomiendan tanto la Organización Mundial de la Salud, como la World Animal Protection) y un incremento de impuestos y tasas a quienes compran perros de raza (lo cual ha resultado ser un gran incentivo para la adopción) hacen que hoy Holanda sea el único país europeo en el que prácticamente no hay abandonos y las mascotas son respetadas como uno más de la familia. Y, como están en todo, pues ante la posibilidad de que si alguien quiere adoptar un animal le resulte prácticamente imposible, en 2001 nació SOS Trays, una organización que, entre otras tareas, se ocupa de recoger perros abandonados en otros países.

Reitero: en España se están haciendo esfuerzos. Claro que si relatamos aquí cómo, para poner en marcha una ley que impida las mutilaciones presuntamente estéticas, hubo
que debatir hace pocas fechas a brazo partido en el Congreso con el partido mayoritario, el PP, que aducía para oponerse necedades tales como el “efecto látigo” del rabo de los perros como riesgo potencial para cazadores y abuelitas indefensas, se te cae el alma a los pies y se llega a la conclusión de que nos enfrentamos, además, a una estupidez sin límites.

Digo “además” porque en realidad nuestro problema es otro. Jamás tendremos una ley de protección animal y contra el maltrato mientras el estado siga animando y protegiendo (por ejemplo bajando el IVA de los presuntos espectáculos como acaba de hacer) unas prácticas que consisten en emplear distintas modalidades de tortura con los toros.

¿Imaginan la convivencia de una ley como cualquiera de las que he venido citando con
aberraciones como la lídia, el toro embolao, el bou al carrer, el toro enmaromado y todas esas hermosas tradiciones patrias? No ¿verdad? Pierdan toda esperanza amigos de los animales en general. Pero no se pongan estupendos, aquí tenemos una Marca España y muchos turistas, amiguitos ¿Qué más se puede pedir?

 

martes, 28 de marzo de 2017

138 años de historia y unas Primarias


El PSOE tiene ya tres candidatos para celebrar Primarias. No es muy arriesgado adelantar una hipótesis: Patxi López se retirará de la carrera por la Secretaría General; solo falta saber si lo hará antes de que los militantes voten (menos probable, a mi juicio) o después. Lo que más me cuesta imaginar es qué harán Sánchez y sus partidarios si gana Díaz porque, daño lo que se dice daño, pueden hacer mucho si se empeñan. Caso de que gane Sánchez (poco probable, desde luego) el partido se moverá, imagino, entre una euforia difícil de interiorizar y de gestionar y una melancolía perniciosa.

En cualquier caso, como no soy militante del PSOE no me conciernen según qué cosas. Como ciudadano, otras sí: por ejemplo, que la Gestora apoye indisimuladamente a la candidata Díaz habiendo dos aspirantes más, es un ejercicio de perversión democrática. Que los grandes prebostes del PSOE participen en un espectáculo rutilante para aclamar a la misma candidata, es irresponsable; algo más de prudencia habría venido bien siendo así que hay un día después, Díaz no tiene garantizada la victoria (y aunque la tuviera) y ellos no son militantes rasos sino la historia reciente del PSOE, de todo el PSOE ¿Sabe alguien por qué estaba tan serio Rubalcaba?

Pero claro, igual es que con esto de la historia reciente pasa lo mismo que con la historia remota: que se acomoda al gusto del aparato o de la mayoría dominante. La verdad es que con lo de los 138 años uno acaba un poco harto de que se utilice como una especie de aval de la historia no se sabe muy bien a qué o para qué; como si existir fuera un mérito en sí mismo para todos los siempres jamases. Y no me refiero, tanto a los enternecedores deseos de Díaz: “ser el partido que fuimos”, “el PSOE de siempre”, “gobernar desde la victoria”, etc, etc. que cuelga, me parece que sin recato y sospecho que con escaso conocimiento, de la ilustre efeméride; lo hizo ayer mismo por enésima vez en una pseudo entrevista de Pedro Piqueras en Telecinco.

Me refiero a que eso de los 138 años como si fueran un totum continuum es falaz. No les vendría mal a quienes tanto usan y abusan del comodín de la historia, repasarla un poquito. Claro que igual se les atraganta.

El PSOE se fundó en 1879 como “partido de la clase obrera, socialista y marxista” Marxista ya sabemos desde 1979 que no es, y en cuanto a lo demás, pues habrá quien dude si es o no el partido de la clase obrera o incluso qué es hoy la clase obrera; y habrá también quien sepa y quien no que el significado de “socialista” a finales del siglo XIX y durante buena parte del XX, poco tiene que ver con la socialdemocracia y sus variantes de nuevo cuño, aún cuando el término se siga usando: “nosotros los socialistas” para referirse con exclusividad a quienes tienen carné del Partido Socialista Obrero Español.

El PSOE de Iglesias no obtuvo representación parlamentaria hasta 1910: un diputado, el propio Iglesias, reelegido cuatro años después aunque con la mitad de votos y como diputado por Oviedo. A partir de ese momento y sobre todo por sus alianzas con los partidos republicanos y el impulso de la UGT (la afiliación sindicato-partido era obligatoria) fue creciendo su peso e influencia. El partido se rompió en 1917 como la mayoría de los partidos de extracción obrera en la III Internacional de la que nació el Partido Comunista de España. En 1923 tomó el poder Miguel Primo de Rivera que toleró (o algo más que eso) a la UGT, reprimiendo con dureza al sindicato entonces mayoritario, la CNT. Cuando terminó la dictadura de Primo, el PSOE era el partido político más extendido; en el período (entre 1923 y 1931) un diletante Largo Caballero había sido consejero de estado con la oposición (en ocasiones furibunda) de Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto y había dimitido Besteiro como presidente de la UGT y del PSOE; en ese momento el Partido era la fuerza mayoritaria en las Cortes con 131 diputados de 470. Sería largo relatar aquí los movimientos del Partido hasta el final de la Guerra Civil: fue una etapa muy convulsa que contempla, en resumen apresurado: el apoyo a los Gobiernos reformistas de Azaña, las disputas entre Indalecio Prieto/Julián Besteiro y Largo Caballero (hubo tiros y todo), la colaboración con la CNT y el Partido Comunista en la llamada Revolución del 34, la participación en el Frente Popular junto a otras fuerzas republicanas de izquierdas y los Gobiernos de Largo y de Negrín.

Como todos los partidos de izquierdas el PSOE sufrió exilio y una durísima represión durante la dictadura de Franco. Aunque siguió celebrando congresos, no es hasta el de Suresnes en 1974 que resulta elegido Felipe González en sustitución del anciano Rodolfo Llopis, cuando vuelve a aparecer en la escena pública con fuerza creciente. En la clandestinidad su papel fue poco relevante y la oposición al régimen la protagonizó fundamentalmente un mucho más activo Partido Comunista de España. Habían transcurrido 95 años de los 138, y de esos 95 en 35 (del 39 al 74) nada o casi nada hubo.

Como apunté antes, el abandono del Marxismo en el 79 fue la mayor transformación que ha sufrido el PSOE desde Pablo Iglesias. No es un juicio de valor e imagino que nadie lo discutirá; en puridad, eso transformó al partido en una formación socialdemócrata homologable en el momento que sucede a sus hermanos en Occidente. 95 años, pues, nada lineales como se ha visto, un cambio estructural y organizativo de calado en 1974 y otro de fondo en 1979.

Siguieron los Gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero que, con sus zonas de sombra responden, los primeros de la consolidación del estado del bienestar ahora en grave riesgo y los segundos sobre todo de algunos avances notables de carácter social y del comienzo de la crisis. Sobre las zonas de sombra no voy a insistir; todo el mundo las conoce.

En octubre de 2016, el PSOE se abstuvo en la Investidura de Rajoy e hizo posible el Gobierno del Partido Popular. Al margen de las interpretaciones y juicios de valor que se hacen y se harán sobre este acontecimiento, es un hecho que el PSOE nunca, salvo cuando favoreció gobiernos republicanos de primera hora o se dejó querer en la dictadura de Primo de Rivera, había actuado de tal modo que la consecuencia fuera el gobierno de la derecha.

Así es qué cuando se insiste de modo hasta cansino en eso de los “138 años de historia” ¿qué es lo que se dice? No, no es como si, pongamos por caso, Médicos sin Fronteras explica que lleva más de 45 años de acción humanitaria, lo cual es de mucho mérito, o como si informamos que la encina de mi jardín ha alcanzado los 400 años de edad aproximadamente, lo cual no tiene ningún mérito por parte de la encina. ¿Qué quiere decir que un partido político tiene 138 años? ¿Qué tiene muchos? Vale ¿los militantes actuales, los que vendrán y los que se han ido desde aquel lejano 2 de mayo de 1879, los que apoyan a Díaz, a Sánchez o a López, asumen todos esa historia? ¿sí? ¿toda la historia? ¿También el lado oscuro?

Pues, aunque la respuesta a esas preguntas sea un sí informado y honesto, argüir los 138 años no es más que una artimaña de márketing ramplón, porque el dato en sí mismo nada significa; ni es ni puede ser un argumento de valor. Y cuando se usa como tal, especialmente por parte de gentes a las que la mediocridad intelectual y la endogamia cntumaz le sale por los poros, no saben de qué hablan y llevan años pensando de manual, la historia viva puede acabar convirtiéndose en una cosa de museo y ellos en figuras de cera. Todos sin excepción.

En 1982 hubo un programa de televisión sobre libros. Tuvo por sintonía una cancioncilla pegadiza con letra -qué cosas- de Jesús Munárriz y música de Luis Eduardo Aute: “Todo está en los Libros” En efecto: todo está en los libros; todo, también lo malo. El programa lo presentaba Fernando Sánchez Dragó; no les digo más.