domingo, 15 de diciembre de 2013

Estallido social



 

Con apenas unas horas de diferencia han coincidido la muerte en Sevilla de tres miembros de una misma familia por consumir alimentos en mal estado y una enésima manifestación, esta vez contra la futura Ley de Seguridad Ciudadana. En la mejor de las estimaciones, a esta concentración en los alrededores del Congreso de los Diputados asistimos unas 5.000 personas.
 
Cuando la Ley Corcuera, aquel leño de ministro llegó a decir que poco podía importar al probo ciudadano una norma represiva como aquella: si nada tienes que ocultar, nada tienes que temer, venía a proclamar.

Ahora comanda la represión un meapilas que nunca diría cosas así, pues es persona de orden y verbo ponderado. Más aún, seguramente considerará que es pura demagogia si no cosa de Belcebú relacionar el fallecimiento de una familia obligada por la política del Gobierno en el que milita el monago a alimentarse en los contenedores de la basura, con las protestas de la gente de baja estofa, es decir, médicos, maestros, funcionarios, bauseros, empleados de lavandería, mineros, los que dan luz a los semáforos, los del metro, pensionistas, preferentistas, desahuciados…los que no forman parte de la mayoría silenciosa…y sensata que diría su jefe el mentiroso.
De acuerdo con el Ministerio del Interior, en el primer año de gobierno de Rajoy y los suyos, se celebraron más de 36.000 manifestaciones en España. La respuesta de los golpistas en diferido en forma de simulación a la voz de la gente es la Ley de Seguridad Ciudadana y la subsiguiente de Seguridad Privada, ambas aceptadas sin rechistar por los ciudadanos sensatos y mudos, que el que calla otorga como dice una máxima de aplicación en todas las dictaduras. Las dos están preñadas de preceptos inconstitucionales y las dos serán recurridas; no deberían preocuparnos por tanto pero es que, vista la celeridad y ecuánime juicio con que suele pronunciarse el Alto Tribunal, cuando estas normas sean derogadas, ya habrán hecho mucho daño.

Dice Cayo Lara que todo esto va a provocar un estallido social. Si nos atenemos a la manifestación a la que me refiero al principio, pues no parece que sea así. Si miramos el carácter y la dimensión de ese elevado número de colectivos que salen a la calle casi de continuo a protestar por lo suyo (o por lo de todos, según se mire) uno empieza a pensar que deben tener razón los que aseguran que secularmente los españoles somos un pueblo de extremos. No nos gusta el lío, aguantamos lo indecible, somos pacíficos casi siempre e incluso cuando vociferamos en la calle (sumisos dicen otros) pero cuando nos ponemos, hacemos tabla rasa y nos llevamos por delante lo que sea; no sé si se referirá a eso Lara.
O puede que no. Puede que no sea nada de eso; que nuestro Lenin de salón esté manifestando más un deseo que formulando una predicción fundada y hayamos involucionado hasta el punto de que si llamamos bruto (no salvaje, asesino o hijo de puta, no crean) a un guardia, éste estima que se trata de un insulto intolerable a la autoridad y nos ponen una multa de cuantía absurda por ello, aceptemos la ruina y la indignidad sin más pensando que debiéramos ser como la gente educada en buenos colegios que sabe moderar (modular, por mejor expresión de quienes saquean nuestras libertades) su genio y su lenguaje. O que si un vigilante del supermercado (o la cajera, qué más da) al que solemos ir barrunta que estamos delinquiendo y nos detiene, será porque algo raro hemos debido de hacer, incluso si es sin darnos cuenta, pues estamos obligados a cuidar de que no se altere el orden establecido con despistes que den a entender comportamientos ambiguos y, por tanto, sospechosos.

Al fin y al cabo, muere una familia en Sevilla a la que la vergüenza no le permitía hacer visible su miseria y prefería alimentarse de mierda en silencio y, como mucho, nos quedamos perplejos o se fijan días de luto o se ponen banderas a media asta…y hasta la próxima.
¿Saben qué? Me cuesta mucho amar a mi país.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Ni la madre que la parió

Si alguien me hubiera dicho hace apenas cuatro o cinco años que iba a ocurrir lo que voy a comentar a continuación, le hubiera observado con absoluta perplejidad, como si mi interlocutor hubiera perdido definitivamente la chaveta. Sencillamente: habría sido inconcebible. Para que se me entienda: cierta madrugada conducía yo por una desierta calle alemana y, al darme cuenta de que había equivocado la dirección de mi hotel, giré por completo sobre la marcha y traspasando la línea continua que dividía la calzada; comenté a mi acompañante: “si me llegan a ver los guardias, me llevan al calabozo” El susodicho compañero de viaje, conocedor de la idiosincrasia del pueblo germano, me respondió que no, que no hubiera pasado nada porque los agentes del orden hubieran pensado: “eso que acabamos de ver no puede haber sucedido, no en Alemania”

Pues lo mismo, o sea. Me sirve la anécdota para explicar que a los españoles nos están pasando cosas no ya injustas, socialmente catastróficas, moralmente reprobables, políticamente deleznables, etc. sino incluso inasumibles por pertenecer al ámbito de las peores pesadillas o a los tiempos de la ignorancia y la tiniebla y el reverso tenebroso y tal.  
Se atribuye con fundamento a Alfonso Guerra la frase: ”El día en que nos vayamos, a España no la va a conocer ni la madre que la parió” pronunciada en 1982 y tras arrasar en las urnas el Partido Socialista. Fue verdad. Y me apresuraré a decir que no quiero entrar en disquisiciones sobre méritos de unos o de otros. España cambió y mucho… y allá cada cual con sus filias, sus fobias y sus fantasmas…y sus explicaciones interesadas.

En una especie de ejercicio inverso ahora tampoco reconozco mi país. A ver: identifico a los trileros, los corruptos, los aprovechones, los sinvergüenzas, los salvapatrias, los tontos de baba, los depredadores de lo común…eso es fácil, esos son universales y los hay sin distinción de raza o credo. Pero este país de hoy no se parece al que al menos tres generaciones de españoles hemos construido (lo de vivir por encima de nuestras posibilidades debe ser enviado ya, sin dilación, a la galería de estupideces notables; por mero sentido del pudor) con esfuerzo, con mucho esfuerzo y al margen de la desmemoria que hoy parece tomar carta de naturaleza entre nuestra gente. Y ha ocurrido en tiempo record.
Tan rápido va que aceptamos en los telediarios como una noticia convencional no ya la última necedad de una alcaldesa o, el exabrupto criminal de algún miserable con escaño nacional o autonómico, sino la pretensión de poderosas empresas como OHL, Sacyr o FCC (ellas también son la sociedad civil, queridos) de mandar a la calle a más de 1.000 personas y bajarles el sueldo a la mitad a los que se quedan: barrenderos, gente humilde que nada sabe de los despachos impolutos en los que perpetran estas cosas los directivos de OHL, Sacyr o FCC; o los de Flisa, que tratan de ahogar hasta lo insoportable a las familias de poco más de 100 empleados que se dedican a lavar la sábanas que usted y yo usaremos caso de tener que ingresarnos en un hospital (por ahora) público.

Si tienen curiosidad, dense una vuelta por los sitios web de estas empresas: es ilustrativo y muy pedagógico a propósito de quién es quién. Estas son las direcciones:
http://www.ohl.es/

http://www.fcc.es/fccweb/index.html

Ah, esta otra es la que reventó la huelga de la limpieza de Madrid por orden de Ana Botella:

 http://www.tragsa.es/es/Paginas/Inicio.aspx

Ni les cuento lo que hubiera pasado en otros tiempos en circunstancias parecidas. ¿papeleras vaciadas en el suelo? Uy que risa.
Siento no poder facilitarles las páginas web de los barrederos o de los empleados de la lavandería general: es que no tienen.

Y ¿qué les parece que alguien sortee un puesto de trabajo? Pues lo hay; aquí lo tienen, el Centre Comercial Diagonal Mar, de Barcelona y la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Ponte Caldelas, Pontevedra, venden papeletas y el premio es un puesto de trabajo (Hay más, que el ejemplo cunde)
http://www.diagonalmarcentre.es/

Supongo que si a los genios del marketing que se les ha ocurrido esta iniciativa les hablo de que el trabajo es un derecho y no una muñeca Chochona, me arrearán un papirotazo con la Reforma Laboral en vigor. Esos tipos no pertenecen ya a la desmemoria, son criaturas de este tiempo…e igual que el sueño de la razón produce monstruos, el de la sinrazón produce cabrones a velocidad de vértigo.

Termino con otra perla: vean esta bonita oferta de trabajo:

http://www.findablogger.net/311542/se-buscan-redactores-para-nuevo-medio-de-comunicacin
Si no quieren entrar en la página (les aseguro que no les aprovecharía gran cosa) les resumo lo que hay: buscan redactores “con seriedad y constancia para nuevo proyecto de medio de comunicación” y “Se pagará 0,0065 euros por palabra por cada artículo, siendo un máximo de 1.000 palabras por artículo…Se exige un mínimo de 2 artículos por semana, y un máximo de 7 por semana”

De modo que si uno es Francisco Umbral y es capaz de escribir artículos interesantes de 1.000 palabras todos los días, ganará 0,0065 x 1.000 x 7, esto es, 45,5 euros a la semana y se habrá exprimido la sesera hasta la extenuación. La de periodista es una profesión con muchísimo desempleo así es que, por supuesto, mejor esto que nada, como diría el mamón que dicta la política de personal de los talleres de esclavos de Bangla Desh y, por lo visto, la de Find a Blogger. Belcebú les confunda a ambos.
En fin, yo no sé si estamos saliendo del túnel, si la luz se ve o no y todos esos absurdos eccéteras. Lo que sé es que lo que les acabo de contar es la prueba del daño que los que provocaron esta crisis y quienes la utilizan como coartada están haciendo a España, tanto que, efectivamente, ya no la conoce ni la madre que la parió.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Conferencia Política: Y ahora ¿qué?

He seguido con mucha atención la Conferencia Política del PSOE. Estoy seguro de que para gran parte de los militantes y un buen número de simpatizantes, ha sido una inyección de moral.

Dicen "Hemos hecho cosas mal...” y a continuación explican en detalle las que han hecho bien a lo largo de etapas anteriores: la socialdemocracia es quien más y mejor política social ha hecho desde que vivimos en democracia. La perplejidad con la que llevan dos años, DOS AÑOS, asistiendo a su propio ostracismo, no debe parecerles nada, ni bien ni mal, ni frio ni calor, porque a eso no se han referido. Si han conseguido agotar la paciencia y la capacidad de esperanza de la gente, eso tampoco debe ser parte de sus preocupaciones.
Nos comprometemos -dicen- con la igualdad, el laicismo, la defensa de lo público, con una fiscalidad más justa, con el federalismo, etc, etc, es decir, con todo aquello con lo que cabe esperar está comprometido per se un partido de izquierdas.

No es suficiente. Ya no.
Lo que quiero saber es QUÉ, en concreto, es lo que reconocen haber hecho mal cuando gobernaban y a lo largo de estos dos años de golpe de estado encubierto del PP; de otro modo no podré saber si su autocrítica es sincera o si solo son falsos golpes de pecho, un examen de conciencia vacío y utilitarista. Ese reconocimiento global no es nada.

Y quiero saber CÓMO cumplirán esos compromisos que no hacía falta explicitar. El brillante discurso de Rubalcaba y la emocionante perorata de Díaz, solo son en este momento puro fuego de artificio, tan solo una anécdota; mi país y mi gente está pasándolo demasiado mal, llevamos demasiado tiempo sufriendo la decepción como para que nos conformemos con palabras.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La Conferencia Política: "Ganarse el Futuro"

A pocas fechas de la celebración de la Conferencia Política del PSOE, echo a faltar un poco de fuegos de artificio, un poco de fiestuqui de la democracia; algo.
Esta mañana escuché a la gran esperanza blanca en una entrevista, en la SER; a Eduardo Madina. Parecía mi abuela. El otro día también puede atender a los razonamientos de Ramón Jáuregui en el mismo espacio radiofónico. Era mi abuela. Y, por fin, también hace unos días mis entendederas se regalaron con las palabras de Patxi López en idéntico espectro radioeléctrico. Éste no sé muy bien lo que era aparte de alguien que dice no se va a poner de perfil…
No sé. Es que se supone que este fin de semana, el gran partido que este país de nuestras penas necesita, resurgirá por fin de sus cenizas en una explosión de ideas, de propuestas, de nuevas expectativas que nos devolverán la ilusión. Si ese es el magma que bulle en el crisol de las ideas, ya deberían estar petando por ahí a base de cuñas de radio, spots televisivos, sesudos artículos de intelectuales afines, brillantes soflamas en todas las tertulias de la España toda. Ah, bueno, sí: está el juez Garzón por ahí y algunos reputados socialistas dándole al canapé en la fiesta de La Razón.

He brujuleado desde hace tiempo en las disimuladas plataformas digitales que el PSOE ha puesto a disposición del gentío a lo largo de estos meses e incluso he tenido el atrevimiento de formular alguna propuesta. Poco ambiente, la verdad, que achaqué a escasez de fondos para promoción o a la natural desidia del pueblo soberano.
Ni se me ocurría pensar que solo era una apariencia y que la susodicha Conferencia va a ser una reunión sin sobresaltos en la que la cúpula (manda narices con la palabrita) dictará por donde han de ir los tiros; o sea, como dice Madina, se trata de cambiar el partido adaptando a los tiempos actuales la ideología de siempre…o como digo yo: que lo de cambiar desde abajo…ya si eso con lo que haya.

Veremos que da de sí el fin de semana. ¡Ala, a ganarse el futuro!

lunes, 14 de octubre de 2013

Administración Local: no es una reforma, es un ajuste

Hace unos años tuve ocasión de dirigir un periódico de difusión local y regional e información general: El Universo de Madrid fue el único diario que, en soporte papel y digital, esta Comunidad Autónoma ha tenido en las últimas décadas. Como tantas cosas, se lo llevó la crisis y algunos errores de posicionamiento ideológico y de estrategia empresarial.

Explico lo anterior por una única razón: que se entienda hasta qué punto puedo resultar yo fiable si hago la siguiente afirmación: durante muchos años, el municipalismo español fue un movimiento vital que impulsó un notable consenso apartidista sobre la importantísima función de los ayuntamientos en su cercanía a los ciudadanos y laboró por una profunda reforma de la Administración Local, hasta el punto de acuñar la idea de una segunda descentralización del Estado español.
Todo eso va a saltar por los aires con la futura Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que acaba de iniciar su tramitación parlamentaria. Como en tantos otros casos, el Gobierno legisla contra todas las partes interesadas en su enloquecida carrera por cargarse una forma de entender la sociedad. Así, el domingo pasado, más de 2.000 alcaldes y concejales de toda España se manifestaron en contra; anuncian un recurso de inconstitucionalidad -que granarán, seguro- si el Ejecutivo no retira la Ley e inicia un proceso consultivo hasta ahora inexistente. Naturalmente, en ese grupo de ediles no había nadie del PP; ellos prefieren pronunciarse en privado pero, créanme, opinan lo mismo. No es del caso, pero podría citar a unos cuantos munícipes populares de ciudades y pueblos que no hace mucho se ponían al frente de la procesión con gran entusiasmo.

Parafraseando a Mariano Rajoy, podría decirse que en la línea argumental del Gobierno para defender esta Ley, todo es falso…y no hay cosa alguna que no lo sea.
Y la primera gran mentira es que no se trata de una reforma sino más bien de un burdo ajuste que, en ese afán del Ejecutivo por no dialogar con nadie, se pretende perpetrar de espaldas a los propios municipios, la oposición política, a la Carta Europea de Autonomía Local y el lucero del alba; y al revés de como han hecho los países de la UE que han realizado cambios en su organización administrativa recientemente: lo han hecho reforzando las competencias (la autonomía local y el autogobierno) de los municipios; aquí, por el contrario, se vacía de capacidades a los ayuntamientos y se potencia el papel de las diputaciones provinciales, entidades sin legitimidad democrática directa e innecesarias, como no sea para mantener una estructura de poder real por razones puramente ideológicas o de favorecimiento del nepotismo.

Dice la última referencia del Consejo de Ministros: “La reforma tiene como objetivo evitar duplicidades entre las administraciones públicas y ahorrar costes a los ciudadanos...supondrá un ahorro estimado de más de 8.000 millones de euros entre los años 2013 y 2015” Lo del ahorro no se explica por ninguna parte y en cuanto a evitar duplicidades, el argumento es de un cinismo inaudito: como se ha dicho, se cercena la capacidad de actuar de la administración más cercana al ciudadano para dar poder a otra que ni está ni se la espera.
Yo no sé si en todo esto hay una intención que ya es trasversal en todas las reformas que emprende el Gobierno del Partido Popular: el deterioro de lo público como preámbulo de la presunta eficiencia de la iniciativa privada en los servicios. Lo que sí sé es que esos servicios a la ciudadanía se van a deteriorar (claramente: en eso consiste el ahorro) y de que esta Ley tiene lo que nunca debería tener un instrumento legislativo que toca asuntos que están en la base misma de la administración del Estado, su carácter estúpidamente coyuntural.
¿Saben cuál fue el argumento estrella del gobierno de Mariano Rajoy para impulsar esta Ley? Pues la pesada carga financiera que la Administración Local tiene en las cuentas de España. Todo falso…sin que haya cosa alguna que no lo sea: según la Federación Española de Municipios que preside Íñigo de la Serna, alcalde de Santander (PP) en 2012 la deuda pública de los ayuntamientos fue del 3,4% del PIB (bajando: en el ejercicio de 2011 fue del 3,5%) ¿Y saben cuál fue el déficit de los municipios en 2012? Ninguno: hubo superávit del 0,22%

martes, 8 de octubre de 2013

La educación, la OCDE y las burdas manipulaciones


“En esta sociedad, Marcus, los hombres a los que más admiramos son los que ponen en pie rascacielos, puertos e imperios. Pero en realidad los más notables y admirables son aquellos capaces de poner en pie el amor. Porque es la mayor y la más difícil de las empresas”
Lo que acaban de leer es lo que Harry Quebert le dice a Marcus Goldman en “La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker (Alfaguara). El primero es un consagrado escritor y el segundo otro que aspira a serlo.

Me ha venido a la cabeza la conversación literaria entre dos personajes de ficción, Harry y Marcus, a propósito del resultado del examen de competencias básicas de la población adulta hecho por la OCDE en 23 países, que ha levantado ampollas (o eso dicen) en nuestro país. Verán por qué.
No estoy muy seguro de estar hablado del mismo informe del que se han hecho eco ciertos medios de comunicación con puntualidad y precisión de voceros dóciles del Ministerio Wert, también llamado de Educación. En resumen, vienen a concluir que los españoles estamos a la cola en comprensión lectora y en destreza matemática y que la culpa la tiene la LOGSE.

Lo primero es verdad, si leemos solo el trazo grueso. Lo segundo, como era de esperar, no. A ver: el examen de la OCDE se ha realizado a personas entre 16 y 65 años. La Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE) comenzó a aplicarse en el curso 1990-1991, así es que quienes fueron directamente afectados tienen hoy como mucho unos 23 o 24 años.
Podemos entrar ahora en matices: en el examen, los jóvenes puntúan mucho más alto que los mayores y están más cerca de la media aunque, ciertamente, la evolución española dista de ser la que nos gustaría por más que arranquemos de un punto de partida que no es ni mucho menos el de la mayoría de los países desarrollados.

Estamos en el furgón de cola, sí, pero la culpa no es de la LOGSE porque es incorrecto (o, más bien, una burda manipulación) hacer tabla rasa y comparar un periodo en el que solo una parte de la población estaba escolarizada (la gran mayoría de los examinados) con otra en la que lo estaba ya todo bicho viviente esto es, en la década de los noventa.
Con todo, lo que dice la OCDE no es la Biblia. La Ley Wert pone en peligro todas aquellas áreas de conocimiento no presentes en los rankings de la OCDE, entre ellas la Historia, la Filosofía, la Literatura, la Música, las Artes Plásticas o la Educación Física y conocimientos tan poco prácticos como pueden proporcionar la educación medioambiental, la ética ciudadana y bagatelas así. Es natural que el más nefasto ministro de la cosa, el Gobierno en el que milita y el coro mediático que les hacen la ola cada día consideren que los únicos indicadores que han de ser tenidos en cuenta son esos que se acomodan a los objetivos de un modo de entender la sociedad según el cual “…educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y el nivel de prosperidad de un país” Lo dice ese arma de destrucción masiva que es la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)

O sea, que Harry Quebert es un antiguo o está equivocando a su pupilo. No son los mejores quienes son capaces de poner en pie el amor o quienes saben enfrentarse al dolor, la decepción, la dificultad; no quienes pueden enseñarnos a saber caer bien, sino quienes levantan construcciones admirables aunque, como pasa mucho por esta tierra nuestra, acabemos descubriendo que solo eran un capricho caro y un fiasco.

viernes, 4 de octubre de 2013

El deterioro de la calidad de la Democracia


La semana pasada se presentó en Londres un trabajo de análisis del que unos pocos medios de comunicación se hicieron eco: Democracy in Europe can no longer be taken for granted, editado por el Instituto Demos http://www.demos.co.uk/files/DEMOS_Backsliders_report_web_version.pdf?1380125822
Es verdaderamente interesante por cuanto una entidad independiente –hasta donde yo conozco, por primera vez- analiza la calidad de la democracia en la Unión Europea. En España, por cierto y para nuestro país, lo hace de manera asidua la Fundación Alternativas, una think tank cuyos trabajos enseguida (y con un apriorismo torpe) son descartados por algunos porque su dinámica de pensamiento es saludablemente de izquierdas.
El trabajo de Demos lo firman Jonathan Birdwell, Sebastien Feve,Chris Tryhorn y Natalia Vibla y es un encargo del grupo socialdemócrata del Parlamento Europeo.

Xenofobia, corrupción en las instituciones y ascenso de la derecha extrema, vendría a ser el resumen, según esta investigación, de los males que en creciente intensidad y extensión amenazan la democracia tal como la conocemos en los estados miembros de la Unión. Llama la atención, además, un detalle: no está clara la asociación directa entre crisis económica y deterioro de la democracia; más bien la involución vendría motivada por la falta de respuestas políticas frente al fenómeno de la globalización, anterior y acaso y precisamente, en el origen de la estafa-crisis.
Insisto, el trabajo de Demos es del mayor interés. Y no deberíamos los europeos echar en saco roto las advertencias que hace por cuanto se corresponden con amenazas reales: La Francia socialista y la expulsión sistermática de los gitanos; Hungría y Grecia y los grupos filonazis (no me gusta el prefijo neo, pues todo eso es más viejo que la tos) España y la corrupción, son exponentes de una perversión de valores que en Europa ya deberíamos haber hecho inimaginable.

Mientras escribo estas líneas me llega noticia de la última tragedia en la isla de Lampedusa: 110 muertos y 200 desaparecidos; gentes a las que nuestros problemas les deben de parecer pura filfa comparados con su insoportable vida. Europa mira hacia otro lado como pasmada, estúpida; se enroca en una tendencia hacia la renacionalización de los problemas derivados de la inmigración sin darse cuenta de que esto que al Papa le parece “una vergüenza” es también una carga de profundidad para los valores europeos y, en fin, para la democracia. La Comisión y el Parlamento, justo es decirlo, ya han advertido del riesgo, pero el Consejo, ese órgano de gobierno que con frecuencia parece el enemigo, se convierte en cómplice del desastre. El llanto impotente, desesperado, de la alcaldesa de Lampedusa frente a las cámaras de televisión es la imagen terrible de la política frente a la muerte; muerte y más muerte; injusticia sobre injusticia; aquí, en el Mediterráneo, en donde nació casi todo en lo que los europeos creemos: ojo, sí, también para holandeses, belgas, alemanes…
Así es que tal vez debería dejar aquí este artículo y guardar luto sin más.

Pero es que creo que nada está desconectado de nada. Es que creo que la actitud de los estados de la Unión y, con frecuencia, de la UE misma ante este problema no es ajena a otra amenaza grave para nuestro modo de vida. Una forma de estar sobre la capa de la tierra que algunos están destruyendo como si fuera algo gratuito e imposible; como si no hubiera costado un esfuerzo titánico, muchos sacrificios y hasta mucha sangre; como si a la gente corriente nos hubieran regalado algo; como si la brecha entre ricos y pobres, aquí en la culta y solidaria Europa, no fuera cada vez mayor; como si eso que los neoliberales llaman sostenibilidad del sistema que, por cierto, excluye de forma suicida a los inmigrantes mientras envejecemos a pasos agigantados, no se basara en una repugnante mentira.
¿Y si en lugar de hablar de “democracia” en sentido general, hablamos de “democracia representativa”? ¿Cuáles son entonces las amenazas? Las mismas, desde luego, pero hay otras y, a mi juicio, no son menores y, reitero, no son ajenas a lo que hasta aquí he dicho.

Por supuesto que si se deslegitima el veredicto de las urnas se estará atacando a la democracia que se basa en la representación de los ciudadanos. Pero ¿no es un anacronismo hoy, con todas las herramientas de comunicación y participación disponibles, dejar el gobierno de la sociedad al mero juego de las mayorías políticas durante cuatro largos años? ¿No estaremos pervirtiendo desde dentro el sistema con el empecinamiento en que una mayoría absoluta habilita para gobernar casi exclusivamente a base de decretos leyes, esto es, ignorando de facto al Parlamento? ¿No será profundamente estúpido, injusto y hasta peligroso gobernar contra todo el mundo alegando que los que callan lo hacen porque sin duda otorgan? ¿No estaremos dejando de ser ciudadanos, esto es, sujetos de derechos y deberes, esos que se conculcan en nombre de intereses que ni comprendemos ni controlamos?
A mí nadie me pregunta si debe detenerse la expulsión en Francia de los gitanos, si ha de evitarse a toda costa la presencia en las instituciones democráticas de grupos de extrema derecha o si la corrupción debe ser imprescriptible a efectos judiciales. Pero tampoco qué siento ante la desgracia de Lampedusa o la dantesca visión de la gente saltando la valla en la frontera europea en Melilla. ¿Le preguntan a usted?

Es que, además, me insultan –y a usted también- asegurando que si no salgo a la calle tras una pancarta es porque reitero tácitamente mi voluntad global expresada en unas elecciones; y hasta se apropian de una voluntad que acaso nunca les fue favorable solo porque no coreo consignas en una manifestación.
Votamos, sí. En  cada país y en Europa. Pero no es suficiente. Ya no.