miércoles, 16 de diciembre de 2015

El gran robo


Como yo, mucha gente nos hemos pasado más de 40 años cotizando a la Seguridad Social y, como consecuencia de ello, hemos contribuido a constituir un fondo (la famosa hucha) a fin de tener, a la hora de la jubilación, la seguridad de que tendremos garantizada nuestra pensión.
Dicho de otro modo: en gran medida, nos hemos pagado nuestra propia jubilación.

Pero este Gobierno, en cuatro años, ha dejado la hucha en la mitad, es decir, ha robado a la gente que entregó un porcentaje nada desdeñable del fruto de su trabajo durante toda la vida.
Ha robado porque por toda alternativa al actual sistema de cobertura, ha destrozado el mercado laboral, primero dando lugar a que mucha gente se quede sin trabajo y provocando en segunda instancia la existencia de trabajos precarios que poco pueden contribuir a la caja común. Es decir, que la alternativa  no es tal, sino la rapiña y un cambio de modelo que prima los fondos privados.

En unos años habrá un número elevado de jubilaciones, de golpe: a nuestro país no le dará tiempo a recomponer la situación de tal modo que una población activa suficiente y no empobrecida pueda mantener a quienes tenemos bien ganado el derecho a descansar sin más sobresaltos que las penurias de la edad. En esas circunstancias, va a ser inevitable que las pensiones sufran recortes significativos, así es que no solo nos han robado la mitad de nuestros ahorros, sino que atentarán impunemente contra ese derecho. Son criminales y quienes les votan, cómplices.

martes, 8 de diciembre de 2015

El debate, naturalmente


Hora de valorar, claro: un buen espectáculo televisivo, un punto circense, en el que faltaron dos actores que, a mi juicio, habrían hecho aportaciones de peso: Garzón y Herzog. Me refiero, claro, al llamado por los organizadores “debate definitivo” en A3Media.

Acertada la moderación de Pastor y Vallés: mandaban ellos; de no haber sido así, con seguridad el debate se habría desmandado por los cerros de Úbeda o quien sabe por dónde.
En mi opinión, curioso el recurso a la cámara dentro de los automóviles que transportaron a los contendientes hasta lo estudios: pudimos ver a la mujer de Sánchez haciendo morritos mientras él chateaba todo el tiempo (¿con Susana Díaz?) a Errejón poniendo cara de fastidio al sacar móvil de unos tejanos sin duda muy ajustados, a Rivera partiéndose el pecho quizás con los tuits que no paraban de llegar, o a Soraya acompañada de una desconocida circunspecta como ella.

Correcta la puesta en escena, salvo quizás algunos detalles menores como, tal vez, las sombras en los alerones de Iglesias empeñado en no ponerse al menos una rebequita o la insistencia algo afectada de los presentes en hacer gestos de desaprobación, de perplejidad o de condescendencia con los oponentes cada vez que detectaban que la cámara les enfocaba.
Debatían tres candidatos a la Presidencia del Gobierno y quién sabe si una cuarta. Como ésta no tenía que estar allí, para qué me voy a molestar en opinar nada sobre ella; bueno sí, que con un jefe como el suyo merece estar en los altares. Sobre ellos, pues en realidad poco que no sepamos ya: Rivera algo descolocado, como si lo que dicen las encuestas le tuvieran muy pero que muy nervioso…complicado eso de dar estopa a sabiendas de que tendrá que entenderse a derecha o a izquierda o a las dos; Sánchez empeñado en que es el cambio en sí mismo y si los demás no lo entienden serán los responsables de que vuelva a gobernar el PP…una lástima, porque la torta va a ser monumental; ¿Iglesias? Pues se lió (no puede ser de otro modo) un poco con el asunto catalán, pero remató plenamente consciente de que cerraba el debate, con una apelación a los sentimientos…de notable alto ese remate de los tomates.

¿Lo mejor? Que se celebró y que lo nuevo es imparable.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Amigos de Occidente


La Justicia (es un decir) de Arabia Saudí ha condenado a muerte al escritor Ashrad Fayad. Su delito, escribir en 2008 una antología de poemas titulada Las instrucciones, en el interior en la que, según la sentencia, “…se insulta a Dios y al Profeta”

Fayad fue detenido por los agentes de la denominada “promoción de la moral y rechazo del vicio” (la peculiar policía religiosa de Arabia Saudí) en enero de 2014 mientras estaba en una cafetería viendo un partido de fútbol por televisión.

Desde su detención, tanto su familia como la Red Árabe para los Derechos Humanos vienen pidiendo ayuda y ahora han repudiado la sentencia que, si nada lo remedia, se cumplirá según los sofisticados procedimientos saudíes que no describiré porque ustedes ya se los imaginan.

Información adicional para quien quiera saberlo: la Red Árabe para los Derechos Humanos es, de acuerdo con la documentación que es fácil de encontrar en Internet (aquí, por ejemplo: http://www.cndh.org.ma/es/bulletin-d-information/la-red-arabe-de-las-instituciones-nacionales-de-derechos-humanos-mecanismo) “una alianza regional independiente que goza de la personalidad moral y de la autonomía financiera. Pretende desarrollar los derechos humanos, a través del refuerzo del papel de las instituciones nacionales de los derechos humanos, el refuerzo del respecto de los derechos humanos en los Estados árabes y la difusión de la cultura de los derechos humanos, etc. Dicha Red vela también por la armonización de las legislaciones nacionales con las disposiciones de las convenciones internacionales de derechos humanos ratificadas por los países árabes miembros”

Aunque la detención de Fayad se supo hace tiempo, a ustedes es probable que no les suene el asunto porque los medios occidentales no se han hecho mucho eco. Ahora, la sentencia ha sido difundida por varias agencias de noticias (ayer día 20 de noviembre) y es probable que en estos días la noticia aparezca en algún rincón de las ediciones digitales de los periódicos y puede ser que merezca la atención de informativos de radio y televisión en los minutillos de relleno.

De manera que no cabe esperar un bombardeo inminente y de efectos limitados sobre Riad por parte de coalición alguna. No, por el contrario, los gobiernos occidentales emitirán con suerte una nota de repulsa y después se emplearán a fondo en lo que parece ser, junto a la respuesta policial y militar, el hallazgo intelectual de nuestro tiempo sobre esta materia: la exigencia a los árabes y musulmanes moderados (como la Red Árabe para los Derechos Humanos, por ejemplo) de que lideren la oposición activa al yihadismo.

Ah, olvidé decirles que Ashrad Fayad es palestino.

sábado, 14 de noviembre de 2015

El horror


Paso de la indignación por lo ocurrido a la infinita tristeza. Hollande dice que sabe quienes son; pues entonces no se por qué no dimite ya al no haber podido evitar esta tragedia. No, no sabe quienes son...ni sabe cómo evitar que alguien se inmole a tu lado en el metro. También a mi me emociona ver a la gente salir del estadio cantando la Marsellesa; me dan ganas de llorar. Los asesinos son los únicos responsables de lo ocurrido en París. Claro. Aunque ni siquiera será posible que caiga sobre ellos el peso de la Ley...se burlan de nuestra Ley reventándose...no queda nada que juzgar, como mucho podemos enterrar unos despojos que tal vez sea dificil distinguir de los de sus víctimas. Es el espanto. Apocalipsis Now: "el horror, el horror, dice el coronel Kurt" Solo ellos son los responsables de los muertos, pero de que esto nos esté pasando no, no solo ellos. Basta mirar a Siria, o a Boko Haran, a Irak, a Arabia Saudita, a tantos y tantos errores, a tanta inacción interesada. Hace tiempo que estamos en alerta máxima...nosotros, como siempre, la gente que muere o pierde un miembro, o un familiar, o un amigo, o la dignidad...los que cenaban en una terraza, estaban viendo un partido de fútbol o bailaban en una sala de fiestas...ninguno se llamaba Al Assad o Al Zawahir, ni Bush, ni Putin...a ellos nunca les toca.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cataluña: ¿no es hora de hablar? Entonces ¿de qué?


 
Ya me permitirán un desahogo…y mira que no quería escribir sobre el tema, pero es que ando entre el aburrimiento y la náusea...y el miedo ¿No podríamos –la gente corriente, quiero decir- acabar con todo esto de un papirotazo? No ¿verdad? Ni siquiera el 20 de diciembre ¿no?
Vaya por delante que mi cuñado, el de San Feliú de Guixols, opina lo mismo que yo: asistimos a un circo en el que dos gobiernos apoyados en organizaciones criminales (uno en funciones; como diría Millás signifique lo que diablos signifique “en funciones” y el otro boqueando) están a tribunalazos o a parlamentazos como esos personajes siniestros y necios del cuadro de Goya que se atizan como si no hubiera un mañana; aplaude el triste espectáculo entre bambalinas un grupo de tipos y tipas que se dicen anticapitalistas –internacionalistas de su barrio por tanto- y que están dispuestos a vender su alma a Milton Friedman con tal de…de…no se muy bien de qué. En las gradas un público bien intencionado agita banderas que tienen los mismos colores pero en diferente disposición.
Y luego hay merodeando por los alrededores una fauna diversa entre la que tal vez los más pintorescos sean quienes sueñan con ver desfilar por la Diagonal a Pablo con su alegre trote cochinero mientras se fuman una faria bien repantingados en el sofá chester de casa. ¿Qué quien es Pablo?  El carnero que ha fichado este año la Legión, que no estáis al día, amiguetes. Son los mismos personajes que ahora defienden la españolidad de Cataluña a gritos y antes boicotearon el cava aunque se lo ofreciera Mercadona, Eroski o la bodega de toda la vida en el corazón de Vallekas.

Así es que en este país goyesco hubo unas elecciones y de ellas salió una mayoría (aberrante, ya digo, pero mayoría de las que llaman absolutas) Antes de eso, unos defendían el carácter plebiscitario de la cita electoral y otros sostenían que de eso nada. Ahora los segundos arrojan a la cara el resultado asegurando que han perdido el plebiscito y los primeros alegan cargados de razón que puesto que no se reconocía tal plebiscito, pues vale con la mayoría para poner en marcha lo que precisaría de un plebiscito. Y todo por no preguntar como es debido, en tiempo y forma quiero decir, oiga.
En estos últimos días no paro de oír en las tertulias a gente sesuda asegurar con la convicción de un papagayo el lugar común de que ya ha pasado el momento del diálogo; que en las presentes circunstancias ya no cabe sentarse para hablar, y ahora toca, dicen, esperar a ver cómo se deslía esta madeja. Y se quedan tan tranquilos. No sé qué quieren decir. No quiero saber qué quieren decir.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Amancio Ortega...por ejemplo


Como todo el mundo sabe (o no) Amancio Ortega, es un empresario español hecho a sí mismo. Es un patriota solidario que dona 17 millones a la sanidad pública gallega y evade 3.500 a paraísos fiscales como quien se fuma un puro.

Pero no es de eso de lo que quería escribir hoy (o sí) Quería explicar lo que me sucede de un tiempo a esta parte en tanto que clase media maltratada por esa farsa que hemos convenido en llamar crisis. No, por fortuna, no acudo a comedores sociales, no por ahora; y, como soy un tipo de gustos sencillos, digamos que mi calidad de vida sigue siendo aceptable.

Cuando voy al supermercado, aprovecho para curiosear en las tiendas del gran centro comercial en donde está instalado y me he dado cuenta de que si necesito una bufanda, un jersey, no se…un anorak…solo encuentro precios que estén a mi alcance en unas cuantas tiendas que lo son de marcas como Zara, H&M o Primak, pongamos por caso.

Zara, como es sabido, pertenece al grupo de empresas del mentado patriota Ortega que se ha hecho multimillonario pagando a niños que cosen la ropa en India y Bangladesh a razón de 0,88 euros al día. La sueca H&M tolera condiciones laborales casi esclavistas en los talleres que contrata en Camboya –siempre a través de terceros para no implicar directamente a la marca- donde los derechos laborales son casi inexistentes; en esos talleres se aplica especial presión sobre embarazadas y las horas extraordinarias no remuneradas son obligatorias en muchas de ellas. De negarse, el trabajador se expone a ser despedido, sufrir deducciones salariales o padecer un traslado punitivo; por supuesto, también se documentan frecuentemente casos de trabajo infantil. Sobre Primark, lean esta bonita anécdota: es conocido cómo una joven galesa encontró oculta en un vestido que acaba de comprar, una nota que decía “forced to work exhausting hours” (se entiende bien ¿verdad?) Primark no pudo evitar que en 2014 aparecieran más mensajes parecidos cosidos en su ropa, gritos desesperados tal vez, como mensajes en su botella; esta multinacional irlandesa, fue una de las implicadas en la tragedia de Rana Plaza en Bangladesh que costó la vida a más de 1.100 personas cuando la fábrica se vino abajo sobre sus cabezas.
Seguramente son variadas las razones que la gente tiene para comprar ropa de estas marcas, pero es muy probable que la principal sea una exitosa combinación que une lo asequible del precio a un diseño de moda. La calidad no importa tanto, al cabo si uno tiene más o menos buena percha y le da igual que a las sábanas le salgan pelotillas demasiado pronto, puede mantenerse en el estándar del estatus social (en apariencia se comprende) aunque tenga un contrato basura o una pensión menguante.

Y así, sin pensarlo apenas, que la vida son dos días y bastante tiene uno con lo que tiene, nos convertimos (los pobretones, quiero decir) en agentes activos del peor capitalismo. En una monstruosa paradoja que algunos llaman efecto mariposa, por acción y omisión permitimos que finalmente Amancio Ortega regale el 0,00026% de su fortuna para que los hospitales públicos gallegos, que sufren recortes desde hace años entre otras razones porque la evasión fiscal  de tipos como Ortega, reduce considerablemente los ingresos del Estado, puedan renovar los aparatos con los que a usted y a mi, que no somos ni de Bangladesh, ni de Camboya ni de tantos otros sitios, nos intentarán curar el cáncer, por ejemplo. Qué cosas ¿verdad?

martes, 20 de octubre de 2015

Tontos/as




Esta mañana me he levantado dándole vueltas a los significados de las distintas derivaciones de la palabra tonto/a. A los que madrugamos sin ton ni son se nos ocurren estas cosas cuando amanecemos. Luego nos enredamos en vivir y ya no tenemos tiempo para lo importante.

Es una gran palabra el genérico tonto/a porque, sin ser malsonante ni especialmente hiriente en principio, define bien a quien no llega a los estándares de la inteligencia convencional; sí, ciertamente, nadie que yo sepa ha marcado con criterios objetivos esos estándares, pero sabemos bien lo que decimos cuando nos referimos a los tontos/as y sus derivados.

Pero hay mucho más. El asunto es rico en matices cuando empezamos a detallar el concepto mismo de tonto/a con variaciones diversas. Así, tontito/a puede ser desde un calificativo especialmente cariñoso en lo muy íntimo, a la definición de quien se muestra algo altivo y al tiempo tozudo; se refiere en todo caso a quien careciendo de chispa (esto es, en realidad, común a todas las variantes) merece sin embargo una cierta condescendencia pues sus ocurrencias, pudiendo llegar a ser cargantes, no son desde luego peligrosas.

Tontorrón/a se parece a tontito/a pero, si éste tiene un algo que nos incomoda (quizás una cierta impostura) el/la tontorrón/a es un tonto/a que lo es de natural; se diría que es esencialmente bueno/a y mientras que al/a tontito/a lo/a imaginamos sonriendo de medio lado, al/a tontorrón/a lo/a pensamos riendo con la boca desmesuradamente abierta y emitiendo ruidosas carcajadas que alterna con hipidos sincopados y otros ruiditos.

Si los anteriores son vocablos que se vienen usando de antiguo, hay otros acuñados más recientemente que merecen alguna palabra. Es el caso de tontucio/a, tontarro/a, tontaco/a o tontuco/a.

Este último, se parece más a tontorrón/a que a tontito/a pero con un plus de ternura; el/la tontuco/a es amoroso/a y completamente inofensivo/a. Es tan bueno/a el/la tontuco/a que hasta puede resultar peligroso para sí mismo de despreocupado que es con los vaivenes de la vida. Uno abrazaría a los/las tontucos/as si no fuera porque se pueden encariñar demasiado y resultar entonces francamente pesados.

El/a tontucio/a es como el/a tontuco/a pero, como se diría en Andalucía, con mala follá. El tontuco/a, verbigratia, jamás te contará un chiste; es que no los comprende. Tampoco los entiende el/la tontucio/a, pero cree que sí y, además opina de sí mismo/a que es gracioso/a. Ya se entiende pues con este sencillo ejemplo, lo coñazo que pude llegar a ser la presencia cercana de un/a tontucio/a.

Finalmente, tontarro/a y tontaco/a tienen unas características comunes: su persistencia contumaz en la tontería, su insistencia en hacerla patente y una tendencia a dar por sentado que todo el mundo menos el/ella es estúpido. El/la tontarro/a, siendo como el/la tontanco/a, un/a gran tonto/a, se diferencia de éste/a en añadir a su condición la de hortera y tosco de maneras.

Si tontito/a, tontorrón/a, tontucio/a y tontuco/a suelen permanecer en la esfera de lo privado, lo cercano, lo cotidiano, etc, (busquen entre sus allegados y verán que los hay respondiendo a cualquiera de las tipologías) tontarros/as y tontacos/as son legión en el ámbito de lo público (esto es más fácil aún de constatar) Los primeros pueden incluso hacernos sonreir con sus tontadas. Los segundos a menudo tienen poder y, por tanto, maldita la gracia que hacen.

Y no me pidan nombres, que me vengo arriba.