miércoles, 8 de marzo de 2017

La nota de la Asociación de la Prensa de Madrid sobre Podemos

Para que sepamos de quién y de qué estamos hablando desde el principio: la Asociación de la Prensa de Madrid no representa a todos los periodistas de la capital del Reino, como la Asociación de Cádiz, pongamos por caso, no representa a todos los plumillas que trabajan en la tacita de plata; más aún, el grado de afiliación es bajo y eso porque, a diferencia de los médicos, los abogados, los arquitectos, etc, los periodistas no estamos obligados a colegiarnos y porque estarlo no representa apenas ninguna ventaja. Yo pertenecí a la APM un rato y cuando era un mocito feliz e indocumentado (como hubiera dicho Gabo) porque asociarse era una especie de seña de identidad profesional; de eso, como de casi todo, hace ya mucho.

En el otoño de 2008 la crisis se llevó por delante a El Universo de Madrid, la única experiencia de diario de información general que ha tenido esta ciudad. Se lo llevó la crisis y los tejemanejes de compañeros de viaje del PP de Aguirre y tipos con el carnet del charrán algunos de los cuales, supimos luego y sospechábamos ya, manejaban con soltura tarjetas black, asociados con un empresario del ladrillo con expectativas. La empresa editora cerró de la noche a la mañana, cambió la cerradura de la sede y se cargó en un pis pas el esfuerzo y la ilusión de periodistas y lectores y, de paso, la vergüenza, la decencia y la libertad de expresión. Este que suscribe denunció el caso ante la Asociación de la Prensa de Madrid: no emitió comunicado alguno en amparo.
La historia que les acabo de contar no es conocida y, al cabo, es asunto menor comparado, por ejemplo, con la actual y miserable explotación generalizada de becarios o falsos autónomos, la incorporación en los consejos de administración de las empresas editoras de políticos de probada afición a las bambalinas y las cloacas del Estado, las llamadas telefónicas de empresarios, ministros, banqueros, algunos directores de comunicación y otros especímenes a los responsables editoriales para condicionar su trabajo y el de los profesionales a su cargo, el cierre del grifo en las campañas publicitarias o institucionales a los medios poco dóciles...

Los periodistas estamos acostumbrados a convivir con eso, del mismo modo que un abogado de oficio lo está a relacionarse con el crimen por mucho que le repugne el criminal al que debe defender o un médico se hace a recomponer como puede el cuerpo de quien llega destrozado tras un grave accidente de tráfico aún cuando el estómago y el corazón se le remuevan. Porque la APM lo sabe, no se ha pronunciado sobre esas miserias de la profesión con un comunicado urgente. Nunca.

Miren, en resumen: la Asociación de la Prensa de Madrid y las de otros lugares, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, el Club Internacional de Prensa, y otros bonitos reductos gremiales no sirven para nada. Y algunos de sus cargos son gentes que se resisten a entender que el tiempo pasa y es inexorable.
Me disculparán que hable de mí, pero es que este post va de periodistas y el que suscribe siente verdadera vergüenza cuando lee el comunicado ( http://www.apmadrid.es/comunicado/comunicado-de-apm-ante-el-acoso-de-podemos-a-periodistas/) de la APM. Ni se identifica a los denunciantes, ni se muestran las pruebas de la denuncia, por lo demás imprecisa, que hacen. Victoria Prego aseguraba ayer en televisión que los nombres y las pruebas “son propiedad de los denunciantes” y que la Asociación “protege sus fuentes y no las rebela” Lamento decirlo, pero a Prego se le ha ido definitivamente la olla. Siguiendo con la gilipollez o el delirio: hay quien opina que este silencio es natural, pues los damnificados deberán seguir con su trabajo cerca de Podemos y, al revelarse su identidad, sus personitas y su trabajo podrían verse afectados; es comprensible, como todo el mundo conoce, la formación que lidera coleta morada tiene un poder inmenso, omnímodo, fulminante, en nuestro país y en el universo todo a través de sus conexiones bolivariana e iraní.

Hoy hemos sabido que este asunto de la nota se fraguó y se decidió entre cuatro personas cercanas a la presidenta y ella misma, es decir de espaldas a la gran mayoría de los vocales y con cierta nocturnidad y findesemanavosía.
Uno tendería a tomarse a broma todo esto, una broma triste eso sí, pero es que aparte el despropósito concreto (por decir algo) que motiva la iniciativa de Prego y su séquito, por ingenuidad culposa o complicidad criminal y en la vanguardia de algo muy feo, resulta que se permiten escribir:  “La APM pide a los periodistas que resistan las presiones, vengan de donde vengan, en el convencimiento de que esta asociación les amparará siempre en la defensa de su derecho a la libertad de expresión y en su deber de ejercer la libertad de información”

Para resistir las presiones no les necesitamos, nunca les hemos necesitado y, en cuanto al resto del párrafo pues, sencillamente, es mentira lo que dice.




martes, 7 de marzo de 2017

Democracia deliberativa


En Agosto de 2004, el diario El País publicaba un artículo de Adela Cortina en el que esta mujer, admirable por muchas razones, escribía lo siguiente: “…Cierto que en su larga historia la democracia se ha visto acompañada de calificativos como directa, indirecta, representativa, elitista, participativa, congregativa o consocional, pero el que hoy está de actualidad, en la vida académica y en la política, es el de deliberativa. Lo cual está muy bien, sólo que cabe preguntar si una tal forma de democracia no está tan lejos de la que tenemos que es imposible encarnarla, incluso es hasta descabellado perseguirla como ideal. Y no porque resulte indeseable, o porque no sea una forma de democracia auténtica, incluso la más auténtica. Sino porque para tejer ese cesto se necesitan unos mimbres tan distintos de los que tenemos que sus pretensiones no pueden ni admitirse a trámite”
Buenas noticias: en estos 13 años desde que Cortina escribiera aquello, hemos visto varias experiencias de democracia deliberativa de entidad. No me extenderé en relatarlas, pero en estos enlaces se explican con cierto detalle y por cronistas solventes:

http://politikon.es/2014/03/25/el-g-1000-innovando-la-democracia/

Desde las últimas elecciones municipales se han puesto en marcha en España algunas experiencias de democracia deliberativa; entre otros y por ejemplo el Pla d’Actuació Municipal de Barcelona (https://decidim.barcelona/processes/1)  o A porta aberta en La Coruña (https://aportaaberta.coruna.es/). En realidad, no es que esto sea algo enteramente novedoso; por ejemplo, ya en 2002 y en el Ayuntamiento de Albacete un gobierno del PSOE puso en marcha un proceso de democracia directa a fin de elaborar lo que entonces se empezaba a llamar presupuestos participativos, algo que languideció después con sucesivos gobiernos conservadores.
En Madrid se produjo entre el 13 y el 19 del pasado mes de febrero una consulta ciudadana que es colofón de un proceso abierto y en curso: en el siguiente enlace hay información detallada: https://decide.madrid.es/vota Y el último episodio ha sido la celebración el pasado sábado día 4 y en el Palacio de Correos del G1000 Madrid (https://diario.madrid.es/decidemadrid/2017/02/28/g1000-una-cumbre-ciudadana-para-aumentar-la-pluralidad-en-la-participacion/) Un éxito, per se y porque ha puesto de los nervios a la oposición.

El pasado 24 de febrero, el periódico El Mundo publicaba una entrevista, con este polémico titular: “David Van Reybrouck: La democracia ha llegado a su límite...” http://www.elmundo.es/cronica/2017/02/24/58a7336de5fdeaa8038b4619.html
No lo puedo saber, pero estoy seguro de que las fundadas reticencias de Cortina que es, además de una intelectual con una honestidad ejemplar, alguien con un sentido común poco corriente, se habrán relajado en vista de que hay señales. Eppur si muove.

domingo, 5 de febrero de 2017

Payasos terroríficos, gilipollas peligrosos

No suelo hacer esto en mi blog, pero es que el artículo de Antonio Muñoz Molina que voy a enlazar, me parece una rara avis. Por eso recomiendo su lectura y por eso lo comento a continuación:

 
 
 
Interesante siempre el punto de vista de Muñoz Molina. Pero, a mi modo de ver, ni Trump ni Berlusconi tienen nada que ver con "lo nuevo" ni son "trasgresores" ni son "rompedores" ni su estilo de comunicación tiene nada que ver con la novedad creativa. Salvo porque rompen cosas e ilusiones ¿Qué tienen de rompedores -en el sentido en que se emplea el término para referirse al arte y la cultura- Bush, Blair, Jonson o Trump? La referencia a Rimbaud vale como provocación o yo no conozco nada a Muñoz Molina. Pero no, no. Son reaccionarios, y la reaccion no propende a lo nuevo; busca solo la perpetuación del estado de cosas. Ni siquiera son lampedusianos: dan un puñetazo encima de la mesa para ocuparla de nuevo, ahora sin acompañantes incómodos; lo de siempre. Trump no tiene nada de nuevo; no es antisistema sino una excrecencia del sistema. No creo que acabe con Trump el famoso checks and balances tan carareado. Pero quizás sí, espero que sí, lo haga la sociedad civil estadounidense. Nada, por último, tienen que ver a mi juicio, las nuevas tecnologías con lo que pasa; Trump es igual de peligroso con Twitter que sin Twitter. Ese comentario es demasiado elemental y, con perdón, no está a la altura del resto del artículo, como no lo está la referencia a los "apóstoles de las nuevas tecnologías" tontos hay en todas partes, eso es todo. No, más valdría preguntarse por qué es presidente de Estados Unidos Trump; por qué ha ganado en las urnas como lo hicieron Hitler o Musolini, sí, o Berlusconi. Por qué no aprendemos y qué parte de responsabilidad tienen quienes por acción u omisión dan a luz a estos payasos terroríficos, gilipollas peligrosos; conviene no engañarse, en democracia el votante es corresponsable, sí, pero a menudo no es alguien ideologizado sino más bien un sujeto reactivo; Sí, más aportaciones como esta de Muñoz Molina -alguien que me parece de una honestidad intelectual fuera de duda- y más debates al respecto nos hacen falta; hay demasiados personajes, profesionales de la cultura y el pensamiento, de esos que abominan de las nuevas formas de comunicación pontificando desde sus torres de marfil cuando debieran ser ellos quienes ayuden a construir otras estéticas y otras poéticas contando, por cierto, con esas nuevas formas de comunicación, que están para quedarse, aunque a ellos les den mucho miedo porque no las comprenden o porque temen que les pongan al descubierto sus vergüenzas.
 
 


martes, 31 de enero de 2017

Asamblea Podemos


El próximo jueves es la fecha prevista para la presentación de las Candidaturas, los Documentos y las Aportaciones al Debate definitivos, para la Asamblea Ciudadana conocida como Vistalegre II, que se va a celebrar el fin de semana del 11 y 12 de febrero. Plazo pues para alcanzar algún acuerdo global: hasta mañana a las doce de la noche.


Quizás no lo sepan ustedes porque no se cuenta mucho, pero se han presentado más de sesenta "Documentos" de diverso tipo (en la nomenclatura adoptada “políticos, organizativos, éticos y de igualdad”) y otras tantas “Aportaciones al Debate” Ese corpus es provisional y el definitivo será presentado el mismo día 2.
Es lo primero que se me ocurre destacar de este proceso: su vitalidad, su diversidad y el alto grado de participación.

Los medios de comunicación se han hecho eco de manera casi exclusiva de la documentación presentada por los tres grupos (candidaturas) principales. Digo bien, “eco” porque poco más que eso hay y, claro, las reiteradas e interpretadas -que no es sinónimo de manipuladas, aunque a menudo lo parezca- declaraciones de Pablo Iglesias e Íñigo Errejón y en menor medida de Miguel Urban, además de Carolina Bescansa en una onda diferente. Poco más; no dedican mucho tiempo y recursos en estos tiempos los mmcc a analizar las cosas. Es lo que hay.
Estas propuestas son las siguientes:

Plan 2020. Ganar al Partido Popular, gobernar España, construir derechos, es la propuesta que encabeza Iglesias; Recuperar la Ilusión es la que defiende Íñigo Errejón y Podemos en Movimiento, es el nombre de la presentada por el grupo que lideran Miguel Urban y Teresa Rodríguez. La documentación, por si tienen la curiosidad de dedicarle un rato, se puede consultar aquí: https://vistalegre2.podemos.info/documentos/
No les aburriré haciendo yo en este espacio necesariamente limitado lo que solo raramente hacen mis colegas de prensa, radio y televisión. Sobre todo porque este es lugar para la opinión (la mía; y la de ustedes si lo desean) Ya digo, lean los documentos y juzguen ustedes mismos. Y si quieren seguir el juego, les propongo el más reciente: vayan al sitio web de La Sexta y busquen la entrevista que le hicieron el sábado a Errejón en La Sexta Noche y la que Ana Pastor le hizo el domingo en El Objetivo a Iglesias. Luego busquen aquí y allá lo que unos y otros (opinadores, informadores, etc) dicen que dijeron otro y uno…y verán qué risa.

Solo diré lo que a mi, después de leer en detalle los documentos y escuchar con atención los ecos, me parece una obviedad que no se corresponden las diferencias objetivas con el ruido ambiente. De manera que, no se muy bien lo que pasa y cualquier interpretación por mi parte sería probablemente banal.
Ignoro si antes de la madrugada de mañana, o después, los presuntos contendientes se darán el abrazo de Vergara o el del oso. Pero sí se algo que imagino saben aunque lo disimulen, Iglesias y Errejón: que si uno de los dos es defenestrado (busquen el significado de la palabra en el DRAE para evitarnos confusiones) en este proceso, Podemos sufrirá mucho. Soy de los que desconfían por principio de los personalismos y los caudillos; creo mucho más en los proyectos que en quienes los pilotan. Pero el momento es el que es y las figuras de Iglesias y Errejón no deberían ser alternativas; Podemos no tiene rodaje suficiente, sus engranajes aún no van finos como para dilapidar la mitad de su capital en materia de liderazgo.

De manera que deberían dejar de jugar cuanto antes con las cosas de comer. Mejor antes de las doce de la noche de mañana que después. Hay muchas expectativas que sería catastrófico defraudar. Y no solo en España.
 
 





 

lunes, 23 de enero de 2017

Trump es gilipollas. Lo dice la RAE.



De la misma manera que, por mucho que la parroquia se empeñe en votar a quien le roba, eso no hace mejor al ladrón (si acaso degrada a quien le jalea) ocurre algo parecido con los gilipollas.

El otro día en una tertulia, o más bien reality en forma de tertulia, de una televisión, Javier Sardá resumía su opinión sobre Donald Trump asegurando que es un gilipollas. Tiene razón y la Real Academia de la Lengua se la da. Dice el Diccionario que tonto es “persona falta o escasa de entendimiento o de razón”; en efecto, Trump lo es. Pero no parece suficiente. Gilipollas en cambio, dice el DRAE, es “necio o estúpido”, lo cual define la autoridad lingüística como “ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber; falto de inteligencia o de razón; terco y porfiado en lo que hace o dice”
Pero hay un atributo que la RAE no recoge y que a mi me parece definitivo. El tonto puede ser hasta entrañable; de ahí que tengamos tontorrones, tontacos, tontucios, tontines, tontitos, etc (en este mismo blog escribí hace tiempo un ensayo un poco tonto sobre esta materia, que no cito, porque citarse a uno mismo es una tontería) No ocurre tal en absoluto con los gilipollas, que serían asimilables a lo que en Andalucía llaman malafollá. No hay que fiarse del tonto pues podría causar daño sin darse cuenta, en el mero ejercicio de su idiotez; pero el malafollá o gilipollas, en su terquedad y porfía, lleva implícita la maldad.
Los tontos pueden tener poder como ya dejó demostrado mi buen amigo Diego Armario (Los tontos con poder, Editorial Almuzara 2006) Su capacidad para hacer daño depende, por así decir, de las condiciones de presión y temperatura, como los gases raros que, también llamados nobles en una aparente paradoja, pueden ser, en determinadas circunstancias, más perniciosos para el calentamiento global que el dióxido de carbono incluso.
Por ejemplo: das carta blanca a Federico Trillo ante un incidente ridículo como el de la Isla de Perejil y es capaz de provocar un conflicto internacional, pero no va a más porque en realidad no hay sustancia; no es casus belli que diría un experto algo tontín. Es la obra de un tonto con poder. Pero si de lo que se trata es de gestionar una catástrofe como la del Yak 42, entonces el mero tonto deriva en “ignorante…falto de inteligencia o de razón; terco y porfiado en lo que hace o dice” es decir, es la obra de un gilipollas.
Lo cual nos lleva a concluir, como ya sospechábamos, que todo gilipollas lleva en su interior un tonto, aunque no todo tonto acabe siendo un gilipollas peligroso.
Gente sesuda se ha pronunciado sobre el tema. Desde Erasmo hasta Forrest Gump. A mi me gusta especialmente el ensayo de Carlo Maria Cipolla Allegro ma non troppo de 1988 en el que expone su Teoría de la Estupidez. Les recomiendo su lectura; vayan a Amazon y encontrarán este libro baratito. Descubrirán que Cipolla da por estúpido al gilipollas, quizás porque en italiano lo más parecido sería la expresión mezzasega que no es del todo equivalente. Cipolla elaboró cinco leyes fundamentales de la estupidez (de la gilipollez según mi, tal vez, tonta interpretación) la tercera de las cuales reza: “Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso”
En el caso de Trump no estamos en ese punto, es decir, que aún no ha causado daño sin obtener ganancia y/o provocado daño a su país, a sus paisanos o allende el imperio. Pero eso lo único que demuestra es que Sardá, además de un fino observador del devenir internacional y la condición humana, es profeta; lo cual quizás sea una tontería pero, en todo caso, no es ninguna gilipollez.

jueves, 12 de enero de 2017

Variaciones sobre el mismo tema: el Yak 42


 

Esta es la nota emitida por el Ministerio de Defensa al término de la reunión que María Dolores de Cospedal mantuvo con los familiares de las víctimas del Yak 42 el pasado martes día 10:
 
“La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, se ha reunido esta mañana durante hora y media con la Asociación de Familias del YAK-42 y sus abogados.

En este encuentro, que ha transcurrido en un clima de cordialidad y franqueza, la ministra ha escuchado las reflexiones de los familiares y les ha transmitido personalmente su apoyo y el compromiso inquebrantable con el recuerdo y la memoria de las víctimas por parte del Ministerio de Defensa, del Gobierno, y de toda la sociedad española.
La ministra ha transmitido a las familias que seguirá el dictamen del Consejo de Estado, pese a su carácter no vinculante. Con independencia de que los tribunales de Justicia determinaron en su momento que el Ministerio de Defensa no tuvo responsabilidad civil o penal en el accidente aéreo, el Consejo de Estado establece la responsabilidad patrimonial del Estado en el accidente del YAK42 ocurrido en el año 2003.

El dictamen señala que el reconocimiento de esta responsabilidad patrimonial de la Administración Pública “no está asociado a la afirmación de la concurrencia de actuaciones subjetivas generadoras de cualquier tipo de culpa”. Dicho dictamen reconoce que las indemnizaciones resarcitorias ya fueron sufragadas.
Por último, la ministra de Defensa ha mostrado su máxima disposición a colaborar en las peticiones de los familiares”

Igual yo soy de otro planeta y no entiendo el idioma cospedaliano, pero ¿me podría explicar alguien qué es exactamente lo que asume Defensa y qué es lo que está dispuesto a hacer el Ministerio y, por tanto, el Gobierno? Sí “…seguirá el dictamen del Consejo de Estado” ¿Y eso qué quiere decir?
He tardado dos días en decir esto porque dudaba de mi propia capacidad en vista de que llevamos eso, dos días, oyendo hablar del cambio de actitud del Ministerio de Defensa y, por tanto del Gobierno, a pesar del contrapunto de uno que dice ser ministro de Justicia, o sea el Gobierno, que lleva los mismos dos días enmendando la plana a su colega de Defensa. Esto es, el Gobierno corrige al Gobierno. El único que no dice ni mu es Rajoy, presidente de ese Gobierno al tiempo contrito y chulesco, y vicepresidente que fue del Gobierno que consintió y trató por todos los medios de tapar el crimen del Yak.

Vale, Trillo no les hacía ni caso y además insultaba la dignidad de los muertos y de sus familiares en cuanto tenía ocasión. Cospedal los recibe, les da un cafelito y les dice cosas que quieren oír. Y yo comprendo ¿cómo no? que se contenten con poco, al cabo nunca pidieron mucho y cuando se ha sufrido y se sufre tanto, una palabra amable parece más de lo que es.
Pero lo que me tenía confuso hasta que he recuperado la cordura por la vía del hartazgo es esta cantinela en prácticamente todos los medios de comunicación y comentaristas varios sobre el cambio de actitud del Ministerio: A ver, que Cospedal es la del finiquito en diferido y en forma de simulación, la que hizo cuanto pudo por cargarse la sanidad pública en Castilla la Mancha, la del marido perceptor de subvenciones, la que bebe los vientos por Rajoy y no hará nada que nos pueda recordar que cuando el accidente él estaba allí. Es la misma que dicta la nota que he reproducido. No creo que un baño de disciplina castrense la haya cambiado en un pis pas.

Irá el Congreso el lunes y contará vaguedades y presuntos buenos propósitos, pero no aparecerán los documentos de las subcontratas, no se aclarará el asunto del seguro. No habrá nada nuevo, solo palmaditas en la espalda y palabrita del Niño Jesús. Al tiempo; me disculparé si no es como digo, y ojalá tenga que hacerlo
¿Alguien sabe por qué nunca se menciona en las informaciones periodísticas que Trillo fue militar de 1974 a 1989 y se retiró como comandante del Servicio Jurídico de la Armada? ¿por no añadir más vergüenza al caso?

Y por último (hoy estoy preguntón) ¿Cómo es que nadie le dice a José Bono, ministro de Defensa de 2004 a 2006, que si sabe cosas lo que tiene que hacer es contarlas todas de una vez en lugar de dosificarlas por los platós de televisión? ¿Y qué hay de José Antonio Alonso, ministro del ramo desde 2006 a 2008 y Carmen Chacón, de 2008 a 2011? A Morenés ni mencionarlo que me da un sarpullido. ¿Nadie les pregunta nada? Es que el accidente fue en 2003 y 14 años dan para mucho o, a lo que parece, para nada, de nadie.
 

Neoliberales y reformistas ante el cambio climático


En mi anterior post (El Congreso de los Diputados seguirá "estudiando" el cambio climático) mencioné la actitud que durante décadas ha tenido la llamada izquierda reformista a propósito del cambio climático. Obsérvese que no empleo el término “socialdemocracia” en vista de que a estas alturas a mi -con franqueza y sin duda por mi torpeza-  me resulta difícil comprender qué es.

No es una afirmación a humo de pajas. Bastaría con analizar al detalle cual viene siendo el posicionamiento del reformismo al respecto de los cuatro pilares de la ideología dominante que, para entendernos, llamaremos neoliberalismo: la creciente privatización, (o privatización de la gestión, como reza el eufemismo al uso) de sectores, primero estratégicos y luego de servicios, que antes fueron de propiedad pública; la desregulación creciente del sector privado especialmente en la economía global mediante la firma de acuerdos de libre comercio e inversión regionales, bilaterales, multilaterales que, merced a su carácter vinculante y coercitivo puede obligar por encima de los intereses ciudadanos de los estados incluso si se expresan en las tradicionales instituciones y estructuras legislativas y los aparatos judiciales; el posicionamiento ajeno a los problemas del clima de organizaciones transnacionales de gran influencia como el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio; y la permisividad en materia de evasión fiscal para las grandes fortunas y las multinacionales.
El estado del bienestar es una criatura (aunque no solo) de la socialdemocracia. Esa es una verdad histórica si se me permite la broma semántica y la justicia poética. Pero su deterioro creciente es directamente proporcional al éxito de la ideología dominante: entre los muchos indicadores, bastaría con observar la evolución de los índices de desigualdad en el mundo en, por ejemplo, los últimos veinte años, un periodo que ha visto gobiernos de toda índole y condición en Occidente.

En lo que hace al cambio climático, o a la lucha contra el cambio climático, sucede exactamente lo mismo (en otro momento escribiré sobre la relación que hay, precisamente, entre la extensión de la pobreza y los daños al medio ambiente; que la hay) es decir, que la gravedad de nuestro problema global con el clima tiene que ver directamente con la salud del neoliberalismo, porque esos cuatro pilares a los que antes me referí son una especie de muro ideológico que impide de un modo u otro, directa o indirectamente, una respuesta seria y ordenada al problema global; es incompatible con las medidas que debieran tomarse con urgencia a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Un ejemplo entre los posibles de lo que quiero decir, a sabiendas de que meramente lo enuncio porque una explicación en detalle excede las pretensiones de este breve post: la deslocalización de empresas es a menudo la respuesta a la regulación local, las exigencias sindicales, las dificultades logísticas, etc. Las consecuencias para el país de origen son, como sabemos, la destrucción de puestos de trabajo y por tanto el empobrecimiento, entre otras. Pero, además, es habitual que se trasladen industrias sucias que reciben buena acogida en países que están reclamando un lugar y un derecho en la loca carrera por el crecimiento y el desarrollo (China, India, Brasil…) al que no desean renunciar, con lo que el problema medioambiental se agrava. Eso sí, la fórmula proporciona cierta tranquilidad de conciencia a nuestro muy liberal y desarrollado establishment: nosotros creamos el problema, pero son ellos los que contaminan.

Lo mencioné de pasada: el crecimiento. Ese dios ante el que se inclinan todos, neoliberales y reformistas.
Sí, los segundos matizan y aseguran que hay que poner límites al sacrosanto mercado, que hay que regular la actividad privada y ponerle rostro humano a la globalización, es decir, que hay que embridar al capitalismo financiero, extractivo y especulativo, o sea, lo que vienen diciendo desde que se vino abajo el Muro de Berlín, a lo que parece, con escaso éxito. Y su fórmula para luchar contra el cambio climático parece ser sustituir el modelo económico por otro que en sustancia no es distinto del vigente, pero con soluciones verdes.

Pero eso ya no es suficiente. ¿Es bueno, por ejemplo, disponer de electrodomésticos más eficientes? Claro, eso está bien y, además, no va contra las reglas de mercado sino más bien todo lo contrario? Por supuesto ¿Quién en su sano juicio puede negar eso? Pero ¿Y si resulta que la industria hace eso y en paralelo aplica la obsolescencia programada de las máquinas a fin de forzar el consumo que acaba generando más residuos -muy verdes eso sí- que antes?
¿Crecer hasta el infinito en un planeta finito? ¿Basta con hacerlo limpiamente? Es un contrasentido; parece mentira, pero es un contrasentido que no opera como tal en nuestras sociedades; nos parece una obviedad pero nos comportamos como si no lo fuera. Y eso que, además, es muy estúpido. No tenemos tiempo, se nos debe de meter esto en la mollera. Aunque nos pusiéramos mañana mismo a la titánica empresa de cambiar el modelo productivo y, sobre todo, el modelo energético, el estado actual de la tecnología no nos permitiría el milagro a tiempo: el aumento de la temperatura global en 2 grados es ya inevitable. ¿Qué hacer entonces?

Pues como dice Naomí Kleim en Esto lo cambia todo (S&M 2014) “lo que podamos” Y lo que podamos no concierne a la ideología dominante: no hará nada, sencillamente porque como ya he dicho, hacerlo va contra su razón de ser. Pero no sería poca cosa que la izquierda abandonara ya esa especie de perpleja complacencia y construyera un discurso basado en cuestionar el crecimiento como paradigma, en la limitación del consumo en general y contra el despilfarro energético en particular. ¿Que eso tiene un cierto aroma utópico? Claro, por eso digo que es a la izquierda a quien le corresponde hacerlo.