lunes, 21 de octubre de 2019

El Madrid del colapso



A principios de este mes de octubre, Ecologistas en Acción nos invitó a un grupo de periodistas a un Tour por el Madrid del colapso. 
Esta es la crónica audiovisual de esa jornada:

martes, 1 de octubre de 2019

Madrid 360 es una estafa ciudadana

La Plataforma en Defensa de Madrid Central ha realizado una evaluación de las medidas presentadas recientemente por el Ayuntamiento de Madrid. Es la siguiente:

“El nuevo plan contra la contaminación no conseguirá que Madrid cumpla la ley.

La Plataforma en Defensa de Madrid hace una valoración negativa de las medidas que ha presentado el alcalde de Madrid bajo el nombre de Madrid 360.
 
El plan incluye medidas con poca relevancia, otras que no son más que modificaciones de medidas ya decididas o en marcha, y un grupo de actuaciones que empeorarán la calidad del aire de la ciudad.

Entre las peores destaca la eliminación de las restricciones a los automóviles con etiqueta C con dos o más ocupantes junto con incentivar el acceso al centro en coche subvencionando el aparcamiento indiscriminadamente.
 

La Plataforma en Defensa de Madrid Central, a la que pertenece Ecologistas en Acción, ha analizado con detalle las distintas medidas contempladas bajo el nombre de Madrid 360 que acaba de presentar el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida. Se trata de un compromiso que se autoimpuso como forma de impugnar el trabajo desarrollado en la anterior legislatura, especialmente la zona de bajas emisiones llamada Madrid Central y el resto de medidas contempladas en el Plan de Calidad del Aire y Cambio Climático de la anterior corporación municipal (Plan A), a pesar de los buenos resultados que estaban cosechando.

Lo primero a destacar, es que el plan se ha elaborado con un absoluto secretismo y ninguna participación pública. El Ayuntamiento optó por subcontratar –sin concurso público– su elaboración a una consultora, despreciando el enorme capital que tiene entre sus técnicos expertos en esta materia. Tampoco se han convocado ni consultado a ninguna de las mesas de participación que se crearon hace casi diez años, como la Comisión de Calidad del Aire o su Ponencia Técnica, cuyo fin precisamente es el de asesorar desde un punto de vista científico y técnico en estos planes.

Pero más grave resulta que se trata de medidas para las que no se ha realizado una modelización y un estudio concienzudo sobre su repercusión en la calidad del aire. Y esto no es una opción: tanto en la Ley 34/2007 de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera (Art. 16), como en la Directiva europea de Calidad del Aire (2008/50/CE, Art. 23 y Anexo XV) se indica que los planes de calidad del aire deberán contener una: “estimación de la mejora de la calidad del aire que se espera conseguir y del plazo previsto para alcanzar los objetivos de calidad”. El Ayuntamiento señala unos porcentajes pero sin ningún soporte científico y técnico que los respalde.

Podríamos calificar las medidas presentadas en tres tipos:

1. Las primeras serían aquellas novedosas, que en general no tendrán una gran incidencia en la mejora de la calidad del aire ni en la movilidad de la ciudad. Hablamos del Bosque Metropolitano, de las dos líneas de autobuses que atravesarán Madrid Central de este a oeste y de norte a sur, gratuitas para los usuarios y con vehículos cero emisiones, o la peatonalización de la Puerta del Sol y alrededores, que apenas soportaba tráfico y este era en buena medida de taxis, VTC y autobuses. Son medidas que, más allá de que puedan considerarse como populistas, no cambiarán nada sustancial en el aire que se respira en la ciudad. También llama la atención que el alcalde, que se ha cansado de criticar que todas las medidas anteriores se focalizaban en el centro de la ciudad, no ha concretado ninguna medida importante de reducción de tráfico en otros distritos.

2. En un segundo grupo estarían las medidas que en realidad son una reelaboración, a menudo a la baja en cuanto a su ambición, en relación a los planes que se aprobaron en la anterior legislatura y que habían recibido el visto bueno de la Comisión Europea. En este grupo situamos la mejora de la flota de autobuses, la renovación de las flotas de taxis y de vehículos municipales o las restricciones a los vehículos sin etiqueta. Esta última medida ya estaba recogida en el antiguo Plan A (página 105) cuando se hablaba de “limitar en 2025 la circulación de los vehículos más contaminantes (sin distintivo ambiental de la DGT) en todo el municipio de Madrid”, si bien es cierto que ahora se calendariza y se le dota de una progresividad más clara.

3. 
Pero las medidas que más preocupan a la Plataforma son aquellas que favorecen un incremento del tráfico motorizado y con ello de la contaminación del aire y acústica, además de otros problemas de congestión y de ocupación de espacio público. Entre estas medidas destaca especialmente la intención de permitir el acceso a los automóviles de etiqueta C si llevan dos o más ocupantes, o en todo caso si se trata de motos.

Efectivamente, los vehículos de etiqueta C suponen el 36 % del parque circulante y aquí están incluidos todos los vehículos diésel afectados por el escándalo de las emisiones conocido como dieselgate. Este fraude, descubierto en 2015 y que luego se ha comprobado que era generalizado en todas las marcas, consistía en trucar los vehículos para que pasaran los test previos a su uso, aunque en funcionamiento normal emitían entre dos y quince veces el límite máximo permitido de óxidos de nitrógeno (80 miligramos por kilómetro). Y el dióxido de nitrógeno es, precisamente, el gas que se intenta reducir en Madrid pues todos los años se sitúa por encima de los límites legales. Pues bien, son justo este tipo de vehículos a los que el Ayuntamiento pretende permitir circular libremente a poco que vayan con dos personas.

Otras medidas muy negativas son la reducción de los precios de los aparcamientos municipales junto con la reconversión de plazas en régimen de residentes a rotacional. Se priva a los residentes, actualmente con largas listas de espera, de una infraestructura con el único objetivo de promover el acceso en coche subvencionado al centro de la ciudad. Una medida en la dirección contraria de las que se aplican en el resto del mundo.

En este mismo sentido se enmarca la disminución drástica de la cuantía de las multas, que perderán buena parte de su efecto disuasorio. Y también la consideración como residentes de los más de 9.000 comerciantes de la zona centro tendrá como consecuencia un fuerte incremento de la circulación que puede anular las ventajas que se estaban consiguiendo con Madrid Central, al plantearse sin ninguna evaluación previa.

Mención aparte merece el que se incluya en un plan de lucha contra la contaminación el enterramiento de la A5 entre la avenida de Portugal y la de Los Poblados. Está por demostrar que las emisiones contaminantes que se producen en el subsuelo permanezcan allí indefinidamente. Y si se confía en su filtrado, conviene echar un vistazo a lo que está ocurriendo en los túneles de la M-30, donde no se conectan los filtros para evitar el gasto que supone su mantenimiento.

En definitiva, la Plataforma en Defensa de Madrid Central anuncia que va a seguir ejerciendo todas las acciones que estén en su mano para conseguir que el Ayuntamiento adopte unas medidas que realmente supongan una mejora de la calidad del aire de toda la ciudad y que disminuyan los impactos relacionados con el uso excesivo del coche”



miércoles, 25 de septiembre de 2019

Decrecer para sobrevivir


Un poco antes de la celebración de la cumbre del clima en Nueva York, la European Environmental Bureau (Red Ecologista Europea a la que pertenecen más de 150 entidades de la sociedad civil https://eeb.org/) publicaba un informe titulado “Decoupling. Debunked. Evidences and arguments against green growth as a sole strategy for sustainhability” https://mk0eeborgicuypctuf7e.kinstacdn.com/wp-content/uploads/2019/07/Decoupling-Debunked-FULL-for-ONLINE.pdf 

Es un trabajo que repasa decenas de investigaciones y artículos de carácter científico y encuentra una coincidencia en todos ellos: no existe evidencia empírica que justifique la idea del desacoplamiento como estrategia política tal y como la defienen quienes se apuntan al llamado crecimiento verde, es decir, la concepción que suscriben la mayoría de los jefes de estado y de gobierno que han estado en Nueva York estos días, buena parte de los cuales han firmado un acuerdo, muy celebrado por los medios de comunicación occidentales, lleno de buenos propósitos.
La verdad es que si nos atenemos a los cálculos de la ONU, los plazos se antojan imposibles: eso que conocemos como la comunidad internacional (yo nunca he sabido qué es con precisión, la verdad) tiene hasta diciembre de 2020 para ajustar y adecuar el Acuerdo de París a la emergencia climática que vivimos. Con esos mimbres parece ocioso entretenernos en disquisiciones de fondo. Ya me disculparán que, en tal caso, les haga perder tiempo.

“Decoupling” significa literalmente, en efecto, desacoplamiento, pero eso no nos dice gran cosa. El término se emplea en términos de economía y desarrollo para definir la creencia de que es posible un crecimiento económico que no tenga un impacto pernicioso en el medio ambiente o que lo tenga en grado soportable por así decir. 

El desacoplamiento es el proceso teórico según el cual mientras la economía continúa creciendo, las presiones ambientales decrecen. Ello es así -afirma esta teoría- porque el aumento de la eficiencia en los procesos económicos de todo tipo (industria, agricultura, consumo, etc) y los cambios tecnológicos alivian y minimizan tales presiones. Esta idea ha dominado en las últimas décadas la narrativa del discurso oficial sobre la sostenibilidad de organismos como la OCDE, la Comisión Europea, el Banco Mundial o Naciones Unidas. 

Esta teoría es la guía principal en el diseño de las políticas públicas actuales en España y los países de nuestro entorno.

Para Ecologistas en Acción, esta hipótesis es la que ha posibilitado en la práctica ignorar, por ejemplo, las conclusiones del informe Los límites del crecimiento, en el casi medio siglo transcurrido desde su publicación (1972). Este informe, encargado por el Club de Roma ya advertía de que continuar por la senda del crecimiento económico ilimitado global conduciría al “caos ecosocial”. 

Si les digo algo tan manido como que es absurdo pensar en un crecimiento ilimitado en un mundo finito, muchos pensarán que eso es una simpleza por mucho que alaben en otros ámbitos las verdades del barquero, incluso quienes no creen en absoluto que Dios proveerá. Nuestros políticos seguirán hablando de lo bien que nos va cuando crecemos por encima de la media. Nos pondrán ante el espejo del PIB como si fuera la verdad revelada y la única referencia posible a la hora de calibrar el bienestar humano.

“Debunked” es desacreditado, desmentido. Aquí no hace falta ir más lejos en la definición. 

Así es que para la EEB, la idea de un crecimiento verde debe ser desechada por carecer de crédito alguno. Lo que concluye el repetido informe es que no hay evidencia de que se pueda desligar el crecimiento económico de la degradación ambiental.

Ecologistas en Acción suscribe plenamente esta conclusión y explica que a pesar de que pueden llegar a existir episodios puntuales de desacoplamiento, estos no son significativos. Es decir, el crecimiento económico no se puede desligar de la degradación ambiental de manera general, solo en casos puntuales y de forma temporal. Así, cuando se analizan esos casos, ya sea con relación a materiales, energía, agua, gases de efecto invernadero, suelos, contaminantes del agua o pérdida de la biodiversidad, el desacoplamiento casi siempre es relativo y/o local, observado durante un periodo de tiempo reducido. Los casos que afirman observar desacoplamientos absolutos siempre se refieren a periodos de tiempo cortos y afectan únicamente a algunos recursos o impactos en regiones muy localizadas. 

EEB pone de manifiesto una paradoja para entender todo esto: puede darse y de hecho se da un efecto rebote: la mayor eficiencia en el uso de un producto puede conducir finalmente a un aumento en su uso, el previsible encarecimiento energético futuro, el limitado potencial real del reciclaje, o la mitificación del pretendido bajo impacto del sector servicios pueden hacernos ver una realidad deformada. Un ejemplo más pedestre e inmediato: el automóvil eléctrico es obviamente menos contaminante que los que usan motores que consumen combustibles fósiles ¿Si? ¿alguien ha calculado el impacto y la huella ecológica en el proceso de fabricación y futuro reciclaje de materiales? La respuesta es no, no lo suficiente.

El informe de la EEB es categórico: “A la vista de la imposibilidad de justificar su efectividad, es una irresponsabilidad seguir promoviendo políticas públicas guiadas a todos los niveles por la idea del crecimiento verde. Evitar este debate es una estrategia más para seguir perpetuando políticas de crecimiento económico a toda costa”

¿Y cual es la alternativa?

Pues si yo digo que la alternativa es el decrecimiento, tal vez no pocos de ustedes huyan de las ocurrencias de este antisistema que escribe esto que leen. Igual va siendo hora de explicar qué es y quién es antisistema, pero eso para otra ocasión.

El decrecimiento, sin embargo, no es cosa de hace cuatro días, no crean. Lean si les place a autores como Ivan Illich, André Gorz, Cornelius Castoriadus, Francois Partant, Vandana Shiva, Arturo Escobar, Serge Latouche y muchos más. Hay literatura sobrada. Pero simplificando, si la ortodoxia asegura que las economías sanas deben aumentar su PIB al menos un 3 por ciento anual, y esto es necesario para mantener el bienestar, el empleo, etc. hay quien sostiene que solo con plantearnos un crecimiento medio de 2 por ciento, en el año 2050 el daño medioambiental haría que el planeta fuera inviable. En cambio -dicen- un decrecimiento de 5 por ciento es posible sin que esto afecte al bienestar y la calidad de vida de las personas y nos situaría en un planeta durable.

 ¿Difícil de entender? Ya lo creo, tanto para un capitalista como para un marxista. 

Me parece que resulta especialmente difícil de comprender si el punto de partida de nuestro razonamiento no es el mismo. Es claro que un negacionista nunca lo compenderá, pero si convenimos más o menos que hemos alcanzado (o estamos a punto) los límites del planeta, no es tan complicado. 

Tal vez sea útil aquí recordar la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Este último es un concepto más amplio que no sólo incluye un aumento del bienestar material, sino también acceso a la salud y a la cultura, a una mayor felicidad. Así, aunque parezca una paradoja, el decrecimiento material, el no crecimiento del PIB, puede ser también desarrollo, puede ser un crecimiento relacional, convivencial y experiencial.

Serge Latouche utiliza una metáfora para explicar que el decrecimiento no tiene porque ser negativo: igual que cuando un río se desborda todos deseamos que decrezca y cese la crecida, que las aguas vuelvan a su cauce, lo mismo ocurre con la insostenibilidad de la situación actual. Decrecer no es, entonces, algo negativo, sino algo necesario.



viernes, 20 de septiembre de 2019

Huelga Mundial por el Clima el próximo día 27

ATTAC Madrid ha difundido el siguiente comunicado del que, como siempre, me hago eco:

La convocatoria de Huelga Mundial por el Clima reúne el apoyo de más de 300 organizaciones que han firmado el manifiesto en defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo

  • Las organizaciones firmantes piden que se declare de manera inmediata la emergencia climática y se tomen las medidas concretas necesarias para reducir rápidamente a cero las emisiones netas de gases de efecto invernadero
  • Exigen un nuevo modelo socioecológico que no comprometa la supervivencia de la vida tal y como la conocemos
  • Más de 300 organizaciones ya han mostrado su apoyo a la convocatoria de Huelga Mundial por el Clima del próximo 27 de septiembre
  • Numerosas ciudades y pueblos acogerán diversos actos el próximo 27 de septiembre en apoyo a la Huelga Mundial por el Clima. Una fecha que se produce en el marco de las movilizaciones por el clima, a nivel global, y de la semana de acción del 20 al 27 de septiembre convocada por Fridays for Future
El próximo 27 de septiembre se celebra la Huelga Mundial por el Clima con un alcance global y que, en el caso de España, cuenta con el apoyo de más de 300 organizaciones, adheridas al manifiesto publicado el pasado mes de julio en defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo. Una huelga que tiene como objetivo exigir a los gobiernos medidas efectivas ante la emergencia climática. Esta crisis climática es el mayor reto al que se enfrenta la humanidad y, por este motivo y con el fin de dar respuesta a la magnitud del problema, la sociedad se está coordinando a nivel mundial. Durante la semana del 20 al 27 de septiembre tendrán lugar numerosas acciones en multitud de municipios de todo el Estado, que culminarán en movilizaciones masivas en todo el mundo el 27 de septiembre.

Durante las últimas semanas se han llevado a cabo numerosos gestos de apoyo a la Huelga Mundial por el Clima por parte de distintos actores sociales, de la comunidad científica y de la artística, que reflejan la necesidad de abordar una transición ecológica urgente y justa. Se espera que estos gestos de apoyo se redoblen en las próximas semanas y que sirvan de aliciente para llamar a la participación a toda la sociedad en las acciones convocadas. Acciones en forma de manifestaciones, huelgas estudiantiles y de consumo, cierres de lugares de trabajo, movilizaciones y concentraciones en los centros de trabajo y en las calles… Un gran grito común y unitario en la lucha climática.
La crisis climática, consecuencia directa del modelo de producción extractivista, basada principalmente en el uso de combustibles fósiles y del consumo globalizado actual, pone en riesgo la supervivencia humana y la de un gran número de otras especies y ecosistemas, afectando especialmente a las poblaciones más empobrecidas y vulnerables.

Desde hace décadas la comunidad científica alerta del deterioro de un gran número de ecosistemas, tanto terrestres como marinos, así como del punto de no retorno frente al cambio climático. Los recientes informes sobre el estado de la biodiversidad del IPBES (Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos) señalan que cerca de un millón de especies entre animales y plantas se encuentran al borde de la extinción como consecuencia de las actividades humanas. Asimismo, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado agosto, señala que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es el único modo de mantener el calentamiento global por debajo de los críticos  1,5 °C.

No responder con suficiente rapidez y contundencia a la emergencia climática, ecológica y civilizatoria supondrá la muerte y el aumento de la pobreza extrema para millones de personas, además de la extinción de muchas especies e, incluso, de ecosistemas completos.

Por todo ello, y en defensa del presente y del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo, las personas y colectivos firmantes del manifiesto efectúan un llamamiento a toda la sociedad (ciudadanía y diferentes actores sociales, ambientales, de cooperación, sindicales, etc.) para que el próximo 27 de septiembre se unan a las distintas movilizaciones previstas: huelga estudiantil, huelga de consumo para construir estrategias de consumo alternativo que respeten los derechos, la vida y los límites biofísicos del planeta, y huelga laboral en el sector de la enseñanza andaluz convocada por CGT. Asimismo, organizaciones sindicales convocarán asambleas en los centros de trabajo para pedir medidas de transición ecológica y justa en las empresas; mientras que algunas organizaciones ecologistas y sociales realizarán un cierre de 24 horas de sus oficinas e instan a otros actores a un cierre total o parcial durante el desarrollo de la manifestación.
Las organizaciones y plataformas convocantes hacen además un llamamiento a toda la población para que en las oficinas, colegios, ayuntamientos y otros lugares de trabajo se realicen concentraciones simbólicas de cuatro minutos y 15 segundos, entre las 11 y las 12 de la mañana de ese mismo día. Un acto que sirva de reflexión en torno a la gran señal de alarma que supuso alcanzar el pasado mes de abril una concentración de partículas de dióxido de carbono en la atmósfera de 415 ppm (partes por millón), nivel que no se registraba desde hacía tres millones de años.


domingo, 25 de agosto de 2019

¿La clase política?

Últimamente cuando oigo o leo la expresión "la clase política" noto un tufo a manipulación que tira de espaldas. Es que para nada son los mismo Díaz Ayuso y Pablo Echenique pongamos por caso, aunque en los estudios demoscópicos se hable de "los políticos" y la estadística pruebe un comprensible enfado de la gente.. así en general. Conviene tenerlo presente en vista de que vamos a elecciones de cabeza y, a propósito de esto último: abundan los analistas que tienden a simplificar en esta visión de brocha gorda: "la izquierda no es capaz de ponerse de acuerdo" "PSOE y UP se enrocan" y otras parecidas son expresiones habituales. Pero no, no tienen en absoluto idéntica responsabilidad UP y PSOE en la falta de gobierno: la tiene sobre todo y a distancia quien tiene que formar gobierno y quien está en la obligación democrática de ofrecer a la Jefatura del Estado la posibilidad razonable y fundada de proponer un candidato acorde a lo que las urnas dijeron en la última cita. Basta repasar con algo de perspectiva la actitud de PSOE y UP en los últimos meses, qué han hecho unos y otros para darse cuenta de quién tiene la responsabilidad final en el desacuerdo; en julio era posible un gobierno de coalición y ahora no ¿por qué? La idea es que estamos en un bucle irresoluble que nos lleva a la abstención de los votantes de izquierda, pero es falsa esa idea porque no es irresoluble en absoluto: si la izquierda vota, como no es previsible que UP gane en sufragios al PSOE, la responsabilidad seguirá correspondiendo a este partido y a su candidato como es obvio y ya no podrá seguir tratando de engañar pidiendo un imposible a la derecha y una entrega sin condiciones a UP. Conviene recordar todo esto y, si a eso vamos, votar. La abstención podrá estar justificada cuando uno no encuentra una oferta clara, nunca por el hartazgo o el enfado. Un demócrata no puede permitirse eso.

jueves, 22 de agosto de 2019

Open Arms: más que un final feliz


Termino de leer estos días el ensayo que David Rieff dedica a lo que él llama crisis del humanitarismo (Una cama por una noche, Debate 2019) Entiéndase la palabra crisis como cambio de cierta profundidad. Es un interesantísimo repaso a la labor de las ONGs desde Bosnia a Afganistan pasando por Ruanda o Kosovo. Quienes deseen ahondar en estos temas tienen en esta obra una referencia fundamental en mi opinión

Dedica apenas un par de páginas a los migrantes en el Mediterráneo, pero esas pocas alusiones son clave para entender lo que ha puesto de manifiesto a mi juicio el asunto del Open Arms. Lo sucedido, creo, volverá a ocurrir cada vez más ante la inoperancia de la Unión Europea. Con el Ocean Viking inmediatamente y muchas más veces en lo sucesivo. Mantener el pulso como ha hecho la ONG española es un salto cualitativo.

Dice Riff: “El reto político más grave al que se enfrentan las ONGs radica no ya en lo que está pasando en el Sur Global sino en lo que está ocurriendo en el Norte Global y en particular en Europa”

Cuando la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, dice que el Open Arms no tiene permiso para rescatar no está diciendo una estupidez sin más; lo que dice es que no se debería permitir que cualquiera haga esta labor fuera del sistema de Naciones Unidas o de la UE. Solo que tal sistema es muy deficitario en el caso de la ONU (Acnur está para otras cosas) e inexistente en lo que hace a la UE. Así es que cuando una ONG rescata en el mar, especialmente en aguas internacionales, se convierte inevitablemente en un agente destacado de una “profunda lucha política” (Op. Cit.)

Cuando muere gente no se puede ser neutral. No crean, el humanitarismo no siempre ha defendido algo así. Hubo un tiempo en que entidades de todos conocidas trataban de mantenerse al margen de la política y desde luego de la ideología. Hoy casi nadie se apunta en este ámbito a la equidistancia, lo cual genera algunas perplejidades y ciertas reacciones torpemente incriminatorias con un alto grado de estupidez: eso es lo que es sostener que la labor de las ONGs que rescatan migrantes en realidad favorecen a los traficantes de seres humanos.

“El humanitarismo ha salido airoso de numerosas crisis y quizás también salga airoso de ésta. Desde luego, así lo espero. Pero para ello será preciso que cambie radicalmente, de una forma tan radical como los Salvini, Orbán o los seguidores de Alternativa por Alemania (y de Vox y el propio PP, añado yo) han hecho para modificar las relaciones de fuerza de la política, la ética y la moral en Europa. Y la única forma de conseguirlo pasa por abandonar la política humanitaria en favor de la política pura y simple.” (Op.Cit.) 

¿Será eso lo que quería decir Óscar Camps, cuando afirmó que oyendo a Calvo le parecía oir a Salvini? 

lunes, 19 de agosto de 2019

Quedan 500 días para detener la pérdida de la biodiversidad

Como suelo hacer en ocasiones, presto este espacio a lo que otros hacen. Esta vez se trata de una nota emitida por Ecologistas en Acción:


"Mañana 20 de agosto quedarán solo 500 días para que finalice el plazo aprobado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la UE de detener la pérdida de biodiversidad en 2020.

Ecologistas en Acción ha adelantado que España fracasará en este objetivo por no haber tenido voluntad política, no haber tomado medidas eficaces para detener la pérdida de biodiversidad y haber mostrado un escasísimo interés en la conservación de la naturaleza.

Con esta inacción, los diferentes gobiernos de España han puesto en riesgo el bienestar humano y buena parte de nuestra economía.

El Gobierno español se comprometió en 2010, como parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones, a “detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos, y restaurarlos en la medida de lo posible para 2020”. Poco después, todos los Jefes de Estado o de gobierno de todos los países de la UE aprobaron también el objetivo de “detener en 2020 la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos de la UE, y restaurarlos en la medida de lo posible, incrementando al mismo tiempo la contribución de la UE a la lucha contra la pérdida de biodiversidad mundial”.

Ecologistas en Acción, que ha hecho un seguimiento de estos acuerdos, ha comprobado que tras los nueve años transcurridos, España incumplirá este importante compromiso. Ninguno de los gobiernos existentes en España en este periodo ha tomado las medidas necesarias para intentar realmente cumplirlos.

Según Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción, “en una demostración de irresponsabilidad, los diferentes gobiernos han abandonado a su suerte a la biodiversidad, han fomentado un modelo de desarrollo depredador que ha logrado incrementar el ritmo de extinción de especies, y han aumentado la degradación de los procesos ecosistémicos”.

Aunque en los 500 días que quedan resulta ya imposible que el Estado español aplique todas las medidas necesarias para detener la pérdida de biodiversidad, Ecologistas en Acción ha recordado al Gobierno en funciones que no frenar la extinción de especies tiene graves consecuencias para el bienestar humano.

Un claro ejemplo de ello son las consecuencias sociales y económicas que supone la pérdida de las especies polinizadoras, en su mayor parte insectos. Sin esos polinizadores, los daños económicos en las actividades agrarias serían terribles, ya que en España alrededor del 70 % de los cultivos para consumo humano dependen de los insectos que desarrollan la polinización.

Además, estos polinizadores generan múltiples productos como miel, cera o medicamentos y contribuyen directamente a la producción de fibras como el algodón y el lino, o materiales de construcción como la madera. El servicio esencial que ofrecen los polinizadores en la oferta de alimentos se valora en más de 2.400 millones de euros para la agricultura española.

Estas y otras muchas especies hacen  que conservar la biodiversidad sea imprescindible para mantener un importante número de actividades económicas. Tal y como establece la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas  (IPBES) “La naturaleza es esencial para el bienestar humano y una buena calidad de vida”.

En julio de 2018, Ecologistas en Acción ya reclamó a la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que cumpliese con los compromisos adquiridos a nivel mundial y comunitario y que aprobase antes de noviembre de 2018 un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. “Lamentablemente, durante este año no se ha tomado ni ésta ni ninguna otra medida similar”, ha recalcado Oberhuber.


Un plan estratégico insuficiente e incumplido

El Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad 2011-2017  es el documento que incorpora los compromisos adquiridos por España en el ámbito internacional y comunitario en materia de biodiversidad. En particular, incorpora los acuerdos derivados del Plan Estratégico del Convenio de Naciones Unidas sobre diversidad biológica para el período 2011-2020 (y aprobado por la Partes Contratantes en octubre de 2010) y la Estrategia Europea sobre Biodiversidad (adoptada en mayo de 2011 por la Comisión Europea).

Aunque la vigencia de este Plan finalizaba en 2017, se estableció que sería prorrogada su aplicación en tanto no sea aprobase otro plan estratégico que lo sustituyese. Algo que incomprensiblemente todavía no se ha hecho.

Ecologistas en Acción ya advirtió, con la aprobación de este documento, que se trataba de un plan muy insuficiente. No incorporaba acciones capaces de detener la pérdida de biodiversidad y no podía ser aplicado por las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en gestión de la naturaleza. Además, en los años que se viene aplicando, el nivel de cumplimiento de los objetivos del plan ha sido muy escaso.

Como reconoce el Informe de Seguimiento del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2017 (elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica), de los 39 objetivos, cuatro han sido plenamente alcanzados, otros tres quedan cerca de su cumplimiento, y 24 objetivos han tenido avances pero no han sido cumplidos. Por último, ocho objetivos no han tenido avances que puedan considerarse significativos.

Para Ecologistas en Acción, este plan ha tenido un nivel de ejecución muy bajo. Dicho plan incorporaba una importante cantidad de acciones y documentos que debían ser aprobados para 2017 y que por falta de voluntad política, por la escasez de los recursos humanos y económicos que dispone el Ministerio, o por la existencia de otros intereses, no han llegado a ejecutarse.



Demandas para el futuro Gobierno de España

Ecologistas en Acción considera esencial que el próximo gobierno ponga en marcha, en colaboración con las comunidades autónomas, un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. Dicho plan deberá actuar sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, con objetivos claros y medibles, y deberá incluir los siguientes aspectos:

1. Condicionar todas las políticas sectoriales (agricultura, aguas, infraestructuras, energía, etc.) al objetivo de detener la pérdida de biodiversidad, elaborando planes sectoriales que aseguren que las diferentes políticas sectoriales, sean compatibles con el cumplimiento de este objetivo.

2. Eliminar o modificar los múltiples incentivos y subvenciones contrarias a la conservación de la biodiversidad.

3. Incrementar la lucha contra las especies exóticas invasoras endureciendo la normativa para detener estas introducciones.

4. Coordinar a todas las administraciones españolas en la lucha contra la pérdida de biodiversidad"