Por lo visto hay gente que muere a cuenta del envejecimiento de los pantalones tejanos. No lo sabía y ya lo se, de modo que ahora cada vez que me cruce con un sujeto o sujeta ataviados con la falsamente vetusta prenda de vestir, pensaré que carga con uno o varios muertos a cuestas. No sobre su conciencia pues, sin hacer juicios de valor, estoy seguro de que quien se enfunda en este tipo de tejanos, ignora las consecuencias remotas de su gusto en el vestir.
Al parecer el proceso de envejecimiento se realiza a base de someter la tela a la acción abrasiva de chorros de arena a presión. Y el sílice que se expande por el aire en forma de aerosol, penetra en los pulmones de los operarios provocando algo parecido a la silicosis que aqueja secularmente a los mineros.
No me dirán que no tiene cojones la comparanza: la muerte cabalgando igual sobre las necesidades de la industria que sobre las preferencias estéticas de Maripuri de los Remedios o las de Borja Mari de los Sagrados Corazones.
Comentarios críticos sobre las cosas que nos pasan a la gente corriente
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